lunes, 23 de junio de 2014

Un día me enseñaste a no llorar, a levantarme cada vez que me cayese, a buscar el camino cuando estuviese perdida. Pero ahora no sé dónde está ese camino, no sé dónde estás tú.


Algún día llegará.

Nunca sé cómo empezar a contar lo que siento, con qué palabra debo de iniciar la conversación o cómo debo mirarte y comportarme.

Tengo miles de borradores porque no encuentro las palabras perfectas para expresarme, no me viene ni un solo recuerdo, ni un pequeño fragmento de lo que fuimos. Probablemente, esto significa que ya he pasado página, que ya puedo reconocer perfectamente que te perdí y que no nos volveremos a encontrar.
Han pasado bastantes años desde que nos conocimos, cada uno tomó caminos diferentes y la fuerte amistad que teníamos se fue rompiendo poco a poco y aunque prometimos volver a vernos no soy capaz de llamarte por el miedo de verte de nuevo. Miedo de pensar en todo lo que llegamos a ser y ahora no ser nada.
Espero que algún día me arme de valor y retomemos nuestra estrecha amistad pero mientras tanto es mejor pensar que nunca nos volveremos a ver.