viernes, 30 de marzo de 2012

8.# Me acordé de ti

Las gotas seguían cayendo una a una, empapando cualquier cuerpo de la calle, borrando pisadas. Emily seguía caminando con dirección: hasta el pasado, para que todo lo que había vivido años atrás se borrara, todo absolutamente todo, que nada hubiera existido. El semáforo se puso en rojo, se paró y miró al cielo, las gotas chocaban con su cara y se resbalaban suavemente por ella. No sacó su paraguas, quería notar cada gota en su cuerpo para a ver si con eso reaccionaba pero en ese momento se derrumbó junto con las gotas de lluvia caían por su cara lágrimas y más lágrimas que arrastraban el rimen de sus ojos dibujando rayas negras en su cara. El semáforo se puso en verde y ella cruzó pero a la mitad del paso de peatones empezó a bailar, sin música, solo tarareaba una canción en su mente. Toda la gente que pasaba la miraba pero nadie la decía nada ‘’Otro loco suelto’’ pensaban. Cerró los ojos guiándose por la música de su cabeza, bailaba lento como un vals , como aquel que bailó con él, hasta que alguien la agarró de la mano y la pegó junto a él. Sin decir nada, le puso un casco en su oreja y él otro, seguía con los ojos cerrados y bailaban en el paso de peatones con la canción You’re Beautiful  de fondo. Los segundos se volvían eternos y todo a su alrededor calló, imaginándose en sus cabezas que estaban ellos solos, bailando pegado, inundados por la voz que salía de los cascos y notando en frente sus respiraciones.
-Volviste… -Susurró Emily con los ojos cerrados. Sabía quien era, no podía ser otra persona que él. Sin decir nada la abrazó más fuerte sin parar de bailar. -¿No dices nada?
-Me acordé de ti Pelirroja- Le dijo en su oído sonriendo. Ella sonrío y se pegó más a él, eliminando los milímetros que los separaban. Tenía ganas de besarle, le había echado de menos, lo tenía que reconocer, su hueco nadie lo llenó pero su cabeza le decía que no. Mientras seguían bailando al fin se decidió y al acercarse a sus labios el semáforo se puso en rojo.
-Me acordé de ti, cada minuto de mi vida.- Y con un beso en la mejilla se despidió de ella, soltándola  lentamente de la mano. Emily no dijo nada, tragó saliva y poco a poco fue abriendo los ojos pero él ya no estaba allí. Los coches empezaron a pitar y al final tubo que cruzar, despidiéndose de aquel momento que poco a poco la lluvia borraría.
-No, no volveré a cometer el mismo error- Dijo en voz baja Emily al llegar al otro lado de la acera, y sin pensar se lanzó a la carretera cuando no venía ningún coche y fue a por él. Los paraguas de las personas la impedían ver, pero ella seguía corriendo por la dirección que él había cogido. Y por fin le vio, a lo lejos.
-¡Simón!-Gritó fuerte Emily y corrió hacia él. Se encontraba apoyado en la pared de unos edificios protegiéndose de la lluvia con un pequeño tejado que tenía encima, al verla sonrió se sacó las manos de los bolsillos, cogiendo la cámara que tenía colgada en el cuello y la hizo una foto. Le encantaba, sabía que iba a venir, la extrañaba.


viernes, 23 de marzo de 2012

7#. Me acordé de ti

Si te pierdes no dejaré de buscarte.
Las primeras gotas de lluvia caían en la tierra, desplazándose por los paraguas que había en ese momento en la calle: rojos, amarillos, azules, de todos los colores que si los juntabas podías crear un enorme arco iris. Emily los miraba embobada por la ventana del autobús, miraba esos colores que te introducían en otro mundo, en su mundo, sin darse cuenta de lo que ocurría o decían a su alrededor viendo solo sus recuerdos en un cristal.
-Te necesito a mi lado… -Se escuchó al fondo del autobús
Emily enseguida reaccionó y miró para todos los lados, pálida, como si hubiera visto algún espíritu. Lo había oído, esta vez no se lo había imaginado. Miró por todos los lados del autobús a ver si estaba él, quería que estuviera pero al final se dio cuenta de que lo dijo un chico de unos treinta y algo de años que hablaba por el móvil. Su ‘’ilusión’’ por así decirlo se desvaneció y volvió a mirar por la ventana, apoyando su cabeza en sus manos. La lluvia no paraba y las calles cada vez parecían pequeños riachuelos por los que era imposible cruzar. Emily miraba sin prestar mucha atención a las calles, una, dos más calles y la siguiente fue esa, aquella calle con su paso de peatones, donde todo empezó toda su historia, todo su romance, fue allí. El autobús se paró debido al atasco, ‘’casualidad’’ pensó, siguió mirando al paso de peatones esa calle no había cambiado nada, los mismos árboles, casas y tiendas ; desde que él se fue de su vida no volvió a pisar por esa calle e intentó esquivarla tantos recuerdos en un simple paso de peatones. Emily no paraba de mirarlo y sin darse cuenta por su cara recorría una lágrima, recordó su encuentro, aquel baile en medio de la carretera y su primer beso, todo sucedió allí.
-Casualidad… simple casualidad.. –Se decía así misma, intentándose engañar pero las casualidades no existen, en este juego no.
Y de repente es cuando sucedió todo, allí al lado del paso de peatones le vio a él, Simón, tenía una cámara en la mano y echó fotos al paso de peatones. Emily se restregó los ojos, para asegurarse y si era él, su corazón estaba apunto de estallar no sabía que hacer, le volvió a mirar sin pestañear pero parecía que se iba. Cogió rápido su mochila que estaba en el suelo y salió corriendo del autobús, la lluvia seguía cayendo pero no podía buscar el paraguas no le daba tiempo. Corría sin parar, parecía aquella vez cuando ella fue tras él a la estación del tren en invierno, corría para no perderlo y esta vez corría para... corría porque su cabeza se lo decía. Cada vez estaba más cerca hace tiempo que le perdió de vista por la lluvia, pero era normal. Y por fin llegó pero no estaba él, buscaba por todos los lados, empapada y jadeando, miró al cielo y dio un gran pisotón al suelo de rabia.
-¡Mierda, mierda, mierda! Siempre te pierdo… -Gritaba al cielo de rabia. Volvió a mirar a los lados y se fue aguantándose las tremendas ganas de llorar. Sin darse cuenta que a metros de ella estaba él, escondido entre los árboles.
-Pelirroja… tan torpe como siempre.. –Decía sonriendo Simón. Estaba feliz, la había encontrado y ella le seguía recordando, no sabía nada de su presente, si tenía alguna pareja ni nada, le daba igual, él la amaba y como pudo ver ella le seguía recordando entonces esto solo sería el principio de otra gran historia ya que si tu cabeza no olvida tu corazón menos.


lunes, 19 de marzo de 2012

¿Rendirme? Nunca.

Al cerrar los ojos me adentro en mi cabeza, soñando sin parar de soñar pero aveces esos sueños se convierten en mi peor pesadilla.
Sentada en el césped de aquel gran jardín verde y lleno de árboles al que me prometió llevarme, estaba a su lado con una sonrisa, él me mira y me sonreía, felices ya que por fin se hizo todo realidad. Pero por alguna razón el suelo se movió y poco a poco una grieta nos iba separando, cada uno al otro lado, mirándonos sin reaccionar. Lloro, no paro de llorar, le llamo con todas mis fuerzas pero él no responde sigue con esa sonrisa mientras que la grieta se va haciendo cada vez más grande y profunda.Sigo llorando, desgarrándome el alma hasta que reacciono e intento saltar, pero una cadena enganchada a mi pie tira de mi impidiéndome saltar.No sé que hacer, siento que mi pecho va a estallar, quiero gritar pedir ayuda pero nadie me escucha, quiero oír su voz pero él sigue sin responder hasta que por mi cabeza pasa una cosa: rendirme. Rendirme, dejar de luchar, tirarme al vacío y dejar de sufrir pero por algún motivo antes de llegar a hacerlo despierto. Despierto con los ojos humedecidos y aliviada como si me hubiera quitado todo el peso que llevaba encima, me siento bien, lo olvido todo por completo hasta que vuelve la noche y con ella otra vez el mismo sueño que siempre se termina en el mismo momento. Lo que me dice que debo luchar y que no me debo rendir por lo que quiero   ya que pronto esa grieta se volverá a juntar y a dejarme estar con él siempre pero quieras que no, siempre aparece el dolor.

domingo, 18 de marzo de 2012

6#. Me acordé de ti

¿Alguna vez te ha entrado esa extraña sensación que se apodera de ti en los momentos más importantes? Esa sensación de miedo y temor que te paraliza y te hace perder tantas oportunidades, que te hace enloquecer o incluso hundirte.
Miles de sentimientos, sensaciones, pensamientos, recuerdos y anécdotas pasaron rápido por su cabeza. Ganas de gritar, correr o incluso volar hacia ella y una vez dispuesto ha hacerlo esa sensación tan asquerosa se apoderó de él totalmente. Paralizado la miraba, sin saber que hacer, callado y en su cámara grabó su imagen para no olvidarla.
Sentado en una pequeña silla azul de su habitación se encontraba Simón mirando las fotos que tenía posadas en la mesa, comparándolas y observando detalladamente cada una de sus diferencias. La primera foto, aquella que tenía en un pequeño marco puesto en la pared de su habitación, se encontraba ella abrazado a él, con una de sus grandes sonrisas y su larga melena. La segunda foto fue la que capturó en minutos, estaba ella seria, más alta y delgada, había cambiado. Su melena pelirroja era más corta, pero seguía teniendo aquellos ojos de color miel, tan grandes e hipnotizantes que le volvían loco y que por culpa de su miedo no puedo volver a verlos de cerca. Le echó otra mirada y guardó las dos fotos en un cajón, callado sin pensar, solo con un objetivo: volver a verla.
A tres calles más abajo, sentada en la parada del autobús estaba Emily escuchando música con sus cascos, aislada del mundo. Miles de coches pasaban y por un momento le vio, aquella moto roja. Abrió rápido los ojos y se levantó pensando que era él, un fuerte sentimiento le apretó el corazón, por un lado quería que fuese él, tanto tiempo en su cabeza intentándolo olvidar; quería verlo. Se acercó un poco más a la carretera, sus piernas le temblaban, se quitó las gafas mientras que la música seguía sonando pero un fuerte golpe en su pecho se llevó, su ilusión se rompió enseguida cuando vio que no era él, una simple moto. Por alguna razón se desilusiono, agachó la mirada y se dio la vuelta.
-Eres idiota… Han pasado años y todavía sigues esperándole, madura.- Se decía así misma en voz baja, apretando los puños.
-¡Emily!- Una voz dulce le gritó por detrás. Emily se giró y sonrió, era Mickel, se acercó a ella y la besó. En ese instante toda la desilusión se desvaneció, todo se había ido, olvidado con un beso suyo. Se agarraron de la mano y sentaron en la parada, sonriendo.
En esa misma calle a metros de ellos, apoyado en un árbol estaba Steven aquel empresario que conoció en la tienda de música, llevaba tiempo observándola, desde aquel día que se chocaron no se la sacó de la cabeza. No se atrevía acercarse, tenía miedo por así decirlo. Siempre se escondía entre sus gafas y aparentando ser un tipo duro pero con ella todo cambiaba, últimamente quedaban mucho por motivos de trabajo pero poco a poco su sonrisa podía con él. ‘’Es imposible’’ pensaba, por eso siempre se mantenía al margen pero lo imposible en este mundo no existe, siempre hay un camino que hace que lo imposible se convierta en posible, lo único que hay que hacer es esperar y luchar.


jueves, 1 de marzo de 2012

Porque esto merecer ser escuchado.


Cada palabra y frase merece ser escuchada. Porque esto es una gran verdad por desgracia y juntos podremos solucionarlo. Solo juntos, no pasemos seamos conscientes de la situación en nuestro alrededor.
Porque es nuestro futuro.