martes, 25 de septiembre de 2012

#Me acordé de ti

7 de diciembre. 

-Oye... respondeme a una cosa.
-¿A qué?
-Bueno te parecerá una cursilada pero la tengo que decir. -Le dijo agachando la cabeza, mirando al suelo.
- Suéltala, mujer. Suéltala.- Sonreía mirándola. Ella levantó la cabeza por unos segundos para mirarle, le daba vergüenza.Un poco, demasiado.
- ¿Para ti qué es la felicidad? - Le preguntó dibujando con sus pies cierculitos en la nieve.Él se calló por unos segundos, cambiando su sonrisa por una más seria.
-La felicidad... la felicidad..
- Si, la felicidad ¿para ti qué es?- Le volvió a insistir, esperando una determinada contestación. 
-Pues para mi supongo que es un nuevo juego de terror.- La miró sonriendo alegremente. - Si, eso si que es felicidad y que sea de los buenos, por supuesto. Nada de tonterías. -Ella le miraba atómica pero su expresión cambió por una sonrisa y afirmando con la cabeza. ''Disimula'' pensó. 
- ¿Y para ti?
- Pues para mi...um...  -Giró la cabeza mirando al cielo, viendo como copo de nieve caía en la nieve.
¿Que es la felicidad para mi? ''Para mi sería estar contigo siempre, a tu lado''. Pensaba.
- Pues para mi un libro de esos que me gustan a mi ... ya sabes.- Le miró sonriendo falsamente.Él sonreía igual afirmando con la cabeza como hizo ella antes. Los dos se dejaron de mirar por un momento y todo se mantuvo en silencio.
-Bueno ¿nos vamos? - dijo él levantándose del banco en el que estaban sentados. Ella miró la mano que él tenía extendida para que se la agarrara y caminaran juntos de vuelta a casa.
-Lo siento,  pero... - Rechazó su mano cerrando los ojos.- Para mi la felicidad es estar contigo siempre, hacernos adultos, ancianos, y reencarnarnos de nuevo juntos. No un libro de los que me gustan, ni cualquier cosa material... Supongo que cada uno piensa de manera diferente y sentirá su felicidad de otra manera pero hubiera preferido que hubieras dicho que la felicidad está conmigo, no que es un juego de terror. -Decía rápidamente mientras que él la miraba sonriendo. - Y no sé porque ahora sonries. No soporto que hagas esas cosas, sonríes cuando estás mal, cuando dices algo que me duele, cuando me mientes, cuando me dices la verdad. Sonríes por todo y a veces se hace molesto. -Se calló para coger aire y prosiguió, algo nerviosa. -A mi me gusta sonreír pero no sonrio tanto como tú. Eres un tonto, no ves nada de lo que me afecta pareces que pasas de todo  y lo más...
-¿Puedo hablar yo? - La interrumpió seriamente. 
Ella lo único que pudo hacer era asentir con la cabeza, una cosa era decirle lo que era la felicidad y otra era replicarle esas cosas. Tenía miedo de que se hubiera enfadado. 
- Para mi la felicidad no está en algo material y menos en un juego. Para mi la felicidad eres tú  pero ¿para qué decirlo? Ya te tengo, ya soy feliz. Además siempre soy el primero en decir ese tipo cosas y por una vez quería que lo dijeras tú. También tengo que decir que si sonrió es porque tendré algún motivo y ese motivo eres tú. Sonrió contigo, sonrío porque estás a mi lado.- Ella le miró por unos segundos y giró la mirada al suelo. 
Estaba feliz... sus palabras impactaron en su pecho ,calentando su corazón. Era feliz, muy feliz. 
Le dio la mano y caminaron juntos por el paseo. Dirección: El infinito.
Sabía que sería difícil estar juntos,sabía que aparecerían obstáculos. Sabía que seguiría siendo feliz, pero solamente a su lado.






Y así fue...

domingo, 23 de septiembre de 2012

21.# Me acordé de ti.

¿Recuerdas ese día de felicidad?

Un día como otro cualquiera.
El cielo estaba soleado y suavemente corría el viento poniendo en el ambiente una temperatura adecuada. Mientras que por la calle Emily iba andando para encontrarse con él, Simón. Teniendo en mente la pasada noche, aquella nota y como lloró hasta desahogarse por completo. Teniendo en su pecho las ganas de volver a verle, allí, en su pequeño lugar. 
Seguía caminando unos cuantos minutos ya que desde su nueva casa hasta donde vivía antes se tardaba. Quién iba a decir que pasarían tantas cosas en tan pocos años. Buenas y malas, más malas que buenas.
Por fin divisaba a lo lejos su instituto, aquel donde conoció a Mickel, aquel que hizo que las cosas se complicaran y seguirían complicándose. Cuando pasó por su lado se paró contemplándolo, recordando todos los momentos que pasó allí, todas las asignaturas que tuvo que aprobar para que años después estuviera sin nada. Sin saber que camino coger para poder avanzar. Desde siempre había sido así, sin saber qué hacer ni a dónde ir, sin saber decidir. ¿Por qué todo en estaba vida tenemos que elegir? Desde que nacemos elegimos : Respirar o no. Todo lo que nos rodea espera nuestra decisión. Pero ella seguía igual que siempre, sin elegir, esperando que ocurrirá. Aunque llegará el día que tenga que decidir que camino coger. 
Siguió para delante y miró el reloj, las doce menos cuarto. Había quedado con él a las doce y ya estaba apunto de llegar. Le tocaba esperar. 
Y allí estaba la parada de autobús y al lado el paso de peatones pero lo que más la sorprendió fue que en medio del paso de peatones estaba él, montado en su moto roja, esperándola con una sonrisa. Como en los viejos tiempos. Se quedó paralizada ¿era una broma? Porque si lo era no tenía gracia.  Simón la seguía mirando con una sonrisa mientras que ella se tapó la boca con las manos. No, no podía llorar. Sus ojos poco a poco se iban inundando mientras que en su mente los recuerdos la atacaban por todo los lados. Recuerdos de aquel día que se conocieron, aquel día que parecía sacado de una película romanticona, de aquellas que el protagonista se queda embelesado con la chica la primera vez que la ve.Algo irreal que nunca pasaría en la vida real, pero que a ella la pasó por casualidad. Por el destino. Recuerdos de cuando se convirtió en el motivo de su sonrisa. Recuerdos de cuando bailaron, de cuando la dijo que nunca dejara de soñar. Recuerdos de cuando vino a buscarla con aquella moto para estar juntos por siempre. ¿Lo haría otra vez? 
Poco a poco se iban resbalando las lágrimas por su rostro.
- ¿Vienes? - Decía él extendiendo la mano. Sus miradas no se apartaban. 
No sabía que hacer, tenía que elegir: ir con él o quedarse en tierra. ¿Por qué? ¿Qué consecuencias tendría irse con él? ¿Y qué pasaría si no lo hiciera? 
-No te arrepentirás. Sube, ven conmigo- Sonreía alegremente, cosa que a Emily la hacía dudar más.
Sus pies  no se movían del suelo mientras que él seguía con la mano extendida. Separada a metros de él se decidió. Sus pies se movieron lentamente pero él dejó de extender la mano. Salió corriendo. No quería mirar para atrás, no quería mirar su cara, no quería decidir más. Corría, corría por miedo a enfrentarse a todos sus recuerdos. A sus sentimientos. 
Simón al verla correr no sabía que hacer. ¿Por qué corría? ¿Por qué escapaba? Arrancó la moto y fue a buscarla. Estaba lejos pero la podía alcanzar, estaba a punto de tenerla al lado. 
- ¡Deja de correr Emily!- La gritaba con todas sus fuerzas, acercándose lo que podía hacia la acera. Pero ella no le hacía caso, seguía corriendo desesperada, llorando, esquivando a cualquiera. 
- ¡No lo entiendo! ¡¿De qué se supone que huyes?! Escapando no solucionarás nunca tus problemas. ¡Siempre has sido una cobarde! - Emily al oír lo último se paró en seco. Simón hizo lo mismo apartándose de la carretera y dejando la moto a un lado. Se bajó y fue hacia ella.
 -¿Por qué haces todo esto?- Emily no decía nada, solo respiraba fuertemente mientras que él la secaba las lagrimas con su manga. - Eres un poco cobarde.
- No lo soy... - Dijo en en voz baja.
- Desde que te conozco siempre has huido de algo ¿no? Huías de tu padre, de mi, de tus problemas. De todo. Afrontate a la realidad.- Emily agachó la mirada.- Ahora dime ¿ de qué huías esta vez? 
-¿ Por qué haces estas cosas Simón? - Le dijo mirándole a los ojos.
- ¿Qué cosas?
- Esas, de ponerte allí como hace años.- Simón soltó una pequeña sonrisa mirándola. 
- Porque los echaba de menos, supongo. ¿Tú no?- No dijo nada, solo le apartó la mirada. - ¿Te gustaría volver a ellos, Emily?
- No todo es tan fácil. 
- Si que lo es, lo que pasa que tú lo haces difícil. 
- Simón... no entiendes nada.- Decía acercándose al bordillo de la acera para sentarse.
- ¿ El qué no entiendo? - Se sentó junto a ella, cambiando la sonrisa.- ¿Qué me he perdido de tu vida?
- Todo. Te perdiste mis últimos años de adolescencia, como arruiné mi vida dejando los estudios, como me encontré con él... Como te echaba de menos. -Y por fin se atrevió a decírselo.
- ¿Cómo te encontraste con él? ¿Quién es él? - Dijo mirando al suelo, sabiendo que esa respuesta le haría daño, mucho daño.
- Si... te fuiste, me dejaste sola. Estuve sola, años.No pienses que me fui con él nada más perderte. 
- Emily... ¿quién es él?- Su tono de voz cambió. Casi nunca le había visto así. Se produjo un silencio entre los dos.
- Mickel...- Simón resopló. Miró a Emily a los ojos por unos segundos y apartó la mirada. 
- Entiendo.- Se levantó y se sacudió las manos para quitarse la suciedad de la acera.
- Pero Simón... lo mio con Mickel es...
- Da igual- No la dejó terminar.- No quiero saber más. Es normal, ese chaval siempre estaba detrás tuya, tuvo suerte. Aprovecha cada vez que me voy- Decía sonriendo falsamente. En cambio ella le miraba preocupada. ¿Qué había hecho? No sabía había hecho bien o mal en decírselo.
-Yo.. lo siento.
- No, tranquila. Lo siento yo por haberte dejado. Era normal, pasaron años y al parecer el único que esperaba por ti he sido yo.Tampoco es que no tuviera nada, lo admito he tenido algunas chicas pero nunca serio. Así que no te disculpes. -Decía rápidamente. Estaba enfadado, nervioso o molesto, no lo sabía ni él. Pero sabía que esto podía con él. 
- Entiendo...- Solo sabía decir eso. ¿Qué le podía decir? Tampoco es que le agradara mucho que hubiera estado con otras chicas pero ella había hecho lo mismo con Mickel. ¿Qué sentía? 
- Mira Emily... - Decía más calmado. -Me tengo que ir... Esto me ha pillado de sorpresa. Lo siento. Hablamos otro día.
Se dirigió hacia su moto y se montó. Se miraron por última vez hasta que  arrancó. Emily seguía sentada en la acera y veía como poco a poco se perdía entre los coches. Hasta que al final le perdió de vista. La había fastidiado como siempre. ¿Le había perdido para siempre?  Sentía una gran presión en el pecho. Tenía miedo. 
Se tapó la cara con las manos y cerró los ojos, desahogándose. Mientras que él pensaba en ella, pensando en que hacer. ¿Huir o luchar? 






miércoles, 19 de septiembre de 2012

Lo mio es mio. Lo tuyo es tuyo

Te odio. 
            
                 A ti, a tus comparaciones.
                                                  
                                                             A tus normas.

A tus ''lo hago por tu bien''
                                                                           A tus propios sueños a lo que llamas mis sueños.


Déjalo. Déjame. Quiero mis sueños, no los tuyos. Quiero mi vida, no la tuya.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Si esperas, desesperas.

Te quedas sentado mirando por la ventana del autobús, que te lleva a una dirección concreta. Miras las calles esperando algo. Como si algo pudiera pasar, algo que te saque de tu rutina.
Algo que te haga recordar ese día, que aunque no sea nada especial quede en tu mente.
Siempre esperamos cosas. Cosas que deseamos, cosas insignificantes, cosas importantes. Y nunca ocurre nada de lo que quieres, es más, ocurre todo lo contrario u ocurre cuando  menos te lo esperas. 

¿A qué esperas exactamente? 

Yo espero una palabra, que nunca llega. ¿Por qué? Porque la espero y desgraciadamente sé que nunca llegará. Pero ¿qué hago? Sigo esperando hasta que llegue de improvisto. Hasta que aparezca cuando menos me lo espere. Hasta que deje de esperar. 










                                                                                                                                   Lo siento.

Llévame contigo.

A veces quisiera desaparecer. ¿Entiendes?
Miles de problemas acechan mi mente, miles de discusiones, gritos, sueños sin cumplir. Sonrisas borradas por lágrimas.  Como todo el mundo, supongo. ¿Y sabes una cosa? Uno de esos días me gustaría que yo por un instante sea tu atención. Si, se que suena egoísta, pero ¿a ti no te gustaría que cuando estuvieras mal hubiera alguien que te animara? ¿Que hiciera todo lo que estuviera en su mano solo para sacarte un sonrisa? Dime: ¿No te sentiría feliz? 
En cambio... todo es diferente. Te escuchan pero no dicen nada al respecto, no hacen nada. Agradeces que estén ahí pero por un lado sientes que... que no es suficientes. 
Solo quiero que me mires y sonrías. Sin palabras, no hacen falta ya que se las lleva siempre el viento. Solo mírame  agárrame la mano y con tu mirada dime que todo estará bien. Que tú estarás siempre ahí, a mi lado. 



   
                         Aunque no estés físicamente.

viernes, 14 de septiembre de 2012

20.# Me acordé de ti

Miles de personas en el mundo y solo ella entró en tu vida. 

¿Sabes eso que dicen que cada persona es única? Cada persona que te rodea es especial, es única, es la única que puede aportar algo en ti con un simple pestañeo. Por ser diferente, por su manera de ser, por su manera de pensar, por ser ella. Por llevar su nombre con su sonrisa.

''¿Confiarías en mi si te dijera que podría hacerte feliz? '' Palabras que llegan a su corazón lentamente. Palabras con miles de  significados y en cambio con único sentimiento.
No para de leerlo de arriba a bajo y nada. Ningún nombre, ni señal conocida, solo una simple carta en su buzón. Pero ¿por qué en su mente llega una persona? Solo podría ser él ¿no? Que ella supiera nadie conocía  a parte de él  con ese lado tan detallista, tan... romántico. ¿Qué podría hacer? 
Sentada en el sofá del salón lee la carta, una, dos y más veces. Y esta plenamente convencida que es él, así que... su única salida es ¿llamarle? 
-Vamos Emily... es él, definitivamente.- Decía acercándose al móvil, teniendo en mano la pequeña nota.Suspira antes de marcar su número y pulsa el botón verde. Los pitidos suenan, Emily estaba convencida de que ya no lo cogería. Entonces a la hora de despegarse el teléfono de la oreja, su voz suena.
- ¿Si? - Enseguida se volvió a poner el teléfono en la oreja, algo nerviosa.
- Eh.. hola. Soy yo, Emily. Que de tiempo.- Decía algo tímida.
- ¡Ah hola! Bueno no tanto, mira que nos vimos la semana pasada. Me ha alegrado que me llamarás, te extrañaba. - Por algún motivo sonrío, poniéndose algo roja.
- ¿E-enserio? No sé es que me daba un poco de corte. Osea no de corte, de corte ¿entiendes? Corte de... Bueno da igual.- Intentó cambiar de tema antes de que se hicieran un lío sus palabras y acabara diciendo algo inapropiado.Se calló por un momento escuchando como se reía al otro lado de la linea. Le encantaba esa risa.
- Te lías ¿eh?- Decía riendo levemente, mientras que ella no paraba de jugar con un mechón de pelo. Parecía como si hubieran vuelto a esos tiempos de atrás, donde se pasaban horas enteras hablando por teléfono, donde abrazaba su almohada pensando que era él mientras escuchaba su risa. Donde las preocupaciones solo eran que ponerse para el día siguiente y que beso le daría. 
-Si bueno... que escucha. Por lo que te llame era porque... - Hizo una pequeña pausa tumbándose encima de la cama, mirando al techo. Realizando una única pregunta: ¿Y si él ha sido y será el único que me podría hacer feliz? -Porque... si que confiaría.- Se produjo un pequeño silencio, llegándose a producir un silencio incómodo. - ¿E-estás?
- Si, si perdona. Pero es que estaba pensando en lo que me acabas de decir. 
- ¿Por qué?
- Bueno es que... no sé de lo que me estás hablando la verdad. - Soltó una pequeña risa, sin intentarla ofender.
-¿Cómo que no? - Emily enseguida se incorporó sentándose en la cama.- Pues te hablo de la pequeña nota en mi buzón. Esa que me mandaste.
- ¿Qué? 
- Pues eso.
- Emily creo que te equivocas... 
- ¿Cómo? - El miedo en su cuerpo aumentó por algún motivo. ¿Cómo que no había sido él? ¿Entonces quién?
- Pues eso... Yo por desgracia no sé en donde vives. Lo siento, pero no soy el que te la mandó.
- A-ah vale... - Su mirada se perdió en el infinito, pensando quién podría llegar a ser. Quién quería hacerla feliz y preguntandoselo por un pequeña nota de esa manera.
-  Y... ¿qué ponía en la nota?- Emily enseguida reaccionó e intentó hacer como si nada.
- Pues nada, era que si confiaría en él para hacerme ... - ''Feliz'' Apareció en su mente, pero su boca se lo borró.- Para hacerme la manicura.
- ¿Manicura? ¿Y por qué pensaste en mi?
- Pues.. porque eres un chistoso. Bueno tengo que colgar ya, mañana hablamos. - Sus ganas de desaparecer de esa situación aumentaban. Metió la pata y hasta el fondo, se llevó un chasco.
- Oye.. ¿ te puedo ver mañana? Me gustaría verte.- La contestó con un tono dulce.
-¿Mañana? Por la mañana ¿te vale? Es que por la tarde me reúno con uno de una discográfica.
-Perfecto. A las 12
- Perfecto. Bueno pues hasta mañana. 
- Hasta mañana Pelirroja. Te quiero. -Sonrió con sus últimas dos palabras
- Y yo... - Dijo por lo bajo. Enseguida colgó mientras que los dos sonrieron, él por sus palabras y ella por no saber hacer otra cosa. 
Se tumbó de nuevo en la cama boca arriba, observando el techo. Observando como se ilusionó con una nota, como se ilusionó pensando que había sido él, Simón. Pensando que él podría hacerla feliz, recordando cada año. Los minutos pasaban, hasta que se convirtió en horas. Preguntándose... preguntándose cómo pudo existir el destino, quién lo pudo crear y cómo puede llegar a unir a personas tan separadas, tan diferentes.

'' -Oye… ¿te gustaría bailar ?
- Pero si no hay música.
- Tengo el móvil, bailemos como en la película. Tú y yo bajo la lluvia, ahora que no pasa ningún coche.
- No hay lluvia, además ¿y si nos atropellan?
–Nunca permitiré que te pase nada malo. Usa la imaginación Emily, piensa que estamos tú y yo solos en este mundo y que está lloviendo...Solo quiero que me quieras como yo te quiero, mi princesa.

- Si es un sueño no quiero despertar...
–No despiertes mi princesa, sigue soñando. ''

Lentamente y sin que se diera cuenta, estaba recordando los viejos tiempos, los años vividos, recordando todo lo que habían sido,los dos. Recordándolo con lágrimas en su rostro. 
- No quise despertar nunca... y desperté. ¿Por qué? Me prometiste que no permitirías que me pasara nada malo... - Decía entre sollozos, abrazando lentamente a la almohada. - ¿Por qué te fuiste? ¿Por qué cogiste ese tren? Y.. y ¿por qué yo intenté olvidarme de ti y no pude esperarte? - Sus lágrimas aumentaban, protegiendo su rostro entre la almohada. -Te amo, idiota. Te amo, te amo, te amo. Fui tonta, por acabar así. Fui tonta por pensar que nuestras promesas se cumplirían, por pensar que sería tu única princesa, tu única compañera. Fui tonta...Por creer en ti. 






-Pero... ahí es cuando me puedo dar cuenta de que si no te hubiera conocido no sé que hubiera pasado conmigo, no sé que hubiera sido de mi, de ti. De nuestra felicidad. Ahí es cuando me doy cuenta de que siempre has sido lo más importante para mi y lo seguirás siendo. Aunque intente olvidarte, aunque te alejes de mi, aunque nos separe la distancia. Siempre estaré unida a ti, porque... por alguna razón nos hemos encontrado ¿no?


lunes, 10 de septiembre de 2012

19.# Me acordé de ti.

Hace tres años, en un pequeño parque de la ciudad.

Una vez que destrozas tus sueños, destrozas tu futuro. Así fue como llegué hasta aquí.

Cogió la guitarra y se dispuso a caminar hasta el parque del centro, ahí podía ganar algo de dinero o al menos hacer disfrutar a la gente. Total no tenía nada que hacer, ni trabajo, ni sueños, ni esperanzas. Salió de casa y se puso a caminar, el viento soplaba suavemente, era un día de otoño.Hacía un perfecto tiempo, el día no estaba muy soleado así que no le pegaría mucho en la cara, de lo blanca que era se quemaba con facilidad. Llegó a la parada del autobús, cerca de aquel lugar. No miró hacia la derecha, se lo prometió aquel día que le perdió y así lo hizo.No miró. Después de unos segundos esperando en la parada, llegó el número que esperaba y se montó. Al sentarse suspiró, aunque haya pasado el tiempo sigue en su cabeza, para ella es imposible olvidar lo que le hizo feliz tanto tiempo.
Las calles pasaban y el cielo se iba oscureciendo poco a poco. Emily cruzaba los dedos mirando al cielo para que no lloviera, no quería pasarse otra tarde en su casa sola con sus pensamientos. Lejos ya podía ver el parque, el autobús paró unos metros más adelante así que tuvo que volver hacia atrás andando.
Pero poco a poco empezaron a caer pequeñas gotas y esas pocas gotas se multiplicaron, empezando a caer con fuerza miles de ellas.
-Mierda. - Emily miró a los lados y divisó un pequeño tejadito a unos metros de ella. Salió corriendo, lo más rápido que pudo hasta él. Sus zapatillas azules iban empapadas, saltando cada charco que veía, pero aun así no se libró del chaparrón. Toda su ropa estaba empapada y su pelo estaba todo encrespado. Se protegió de la lluvia en ese tejadito, la cual no era la única.
- Por favor que no se me haya fastidiado la guitarra, por favor, por favor. - Decía por lo bajo mientras habría la funda. Una vez abierta suspiró, por suerte ni una sola gota había traspasado la funda.
-¿Se te ha mojado? - Preguntó una chica que estaba a su lado. Emily la miró y negó con la cabeza, con los desconocidos era un poco tímida. No le gustaba mucho hablar.
-Uf pues que suerte has tenido porque con este diluvio.- La chica la miraba sonriendo. Emily la respondió con otra sonrisa mientras se fijaba en cada rasgo de esa chica, era bastante mona. Su pelo corto le llegaba por encima de los hombros con un corte a escala, era castaña oscura con unos reflejos y sus ojos... sus ojos eran verdosos. Emily no paraba de mirarla, se quedaba embobada y no sabía por qué. La chica la volvió a mirar manteniendo la sonrisa.
- Vaya, la tormenta no para ¿eh? - Emily apartó la mirada para mirar al cielo.
- Ya, esperemos que acabe pronto porque mi próximo autobús es dentro de una hora.
- ¿Vas en autobús? - Emily asintió con la cabeza. ¿Es que acaso no la ha escuchado?
- A mi me agobian, tanta gente en un mismo vehículo, niños llorando, ancianas que te quitan los asientos y pervertidos que te miran de arriba a bajo. ¡Qué agobio! -  Decía medio gritando. Emily soltó una leve risa al escucharla, parecía que los tuviera fobia, como una niña pequeña.
- ¡Es verdad! No te rías cruel- Decía sonriendo a la vez que le dio un pequeño empujón.
-Perdona, perdona. Solo que no sé, eres la primera chica que me dice que la agobian que le miren.
- Me siento incómoda, solo es eso. Parece como si tuviera algo en la cara, o que tengo la cremallera del pantalón abierta. Y me da cosa.
-Bueno pero te mirarán porque eres digna de ver ¿no?
- Tampoco. Si soy digna de ver que miren discretamente, no que se me queden babeando como un perro. Ag repugnante. - Emily sonreía, era la primera vez que hablaba con una chica tan abiertamente. La verdad es que desde que llegó a esta ciudad no tuvo amigas, solo estaba Simón.Las de su clase la miraban mal por ser como era y eso nunca lo entenderá. ¿Qué más les da a la gente los gustos que tengas?
-Bueno, hay gente para todo, supongo.- La chica asintió con la cabeza suspirando. Después de eso hubo unos minutos de silencio. La lluvia seguía cayendo con fuerza y por lo que veía no parecía que hubiera otro sitio para protegerse así que tendría que esperar allí. De vez en cuando miraba a la chica de al lado la cual no paraba de mirar el reloj y suspirar. Emily no sabía que decir, se produjo como un silencio incómodo en esa zona, cosa que ella odiaba. 
- Parece que esto no para...- Dijo Emily intentando sacar un tema de conversación, ya que parecía que se tenían que quedar ahí un buen rato.
- Pues si... - Se quedo callada por un segundo mirando el reloj- Oye ¿quieres que vayamos a esa cafetería de allí? -Continúo señalando una pequeña cafetería en la esquina de la calle.
-Pero ¿no nos empaparemos?
- ¿Más de lo que estamos? -La contestó sonriendo. Emily sonrío y afirmó con la cabeza a la vez que la chica la agarró de la mano y tiró de ella corriendo por la lluvia. Emily corría con cuidado para no darle ningún golpe a la guitarra sin soltarse de su mano. Era raro que tuviera tanta confianza, parecía que se iban a llevar bien.
Una vez que llegaron al final de la calle la chica tiró de la mano de  Emily para acercarla al saliente del edificio. Estaban exhaustas y más Emily ya que hacia tiempo que no corría tanto. 
- Bueno ya .. ya hemos llegado - Decía cogiendo aire y mirando su reflejo en la ventana para colocarse el peinado. Emily asintió con la cabeza ya que no podía hablar del cansancio.
-Vaya parece que haces mucho deporte ¿eh? - Sonreía mirándola.
-Si, demasiado. 4 horas en el gimnasio al lado de la maquina emprendedora. - La chica se empezó a reír con lo que dijo y después de colocarse el pelo entró en la cafetería.
-Anda vamos ketchup. -Dijo mientras entraba.
- ¿Ke-ketchup?
- Ah si, por tu pelo. Es muy rojo, me gusta y como no me se tu nombre pues te llamaré Ketchup. -Decía sonriendo.
- Me llamo Emily -  La sonrío, tendiéndola la mano.
- Laura. Pero llámame Lar.- Decía agarrando su mano en forma de saludo. - Un placer Ketchup.- Las dos sonrieron, entrando en la cafetería. 




lunes, 3 de septiembre de 2012

sábado, 1 de septiembre de 2012

Nada es bueno. Todo es loco.

Y por lo que está pasando, este mundo es demasiado loco. 
¿Es que acaso la gente a perdido la razón? ¿La cordura? 
¿Dónde está esa justicia, es bondad? Tiradas por los suelos, donde dejan su último aliento. 
Miles de noticias en la televisión, esa caja hipnotizadora, la cual siempre dice malas noticias. Asesinatos, bancarrotas,desapariciones, violencia, injusticia, crisis. ¿Qué está pasando?
Al parecer nunca puede acabar eso. Al parecer el mundo esta lleno de miles de personas las cuales piensan y  actúan de forma ¿extraña? 
Mundo loco. Mundo injusto.



Me acordé de ti.

¿Has escuchado como el viento te susurra en los oídos, contándote sus penas y recuerdos?

Han pasado dos días y sigue teniendo ganas de hablar, de hablar con ella. Quiere volver a escuchar su dulce voz, ver su sonrisa y cada expresión que acompañaba cada frase que decía. ¿Cómo alguien te puede enamorar tanto? Alguien que llega a tu vida por casualidad, con una mirada.
- Es la hora, tengo que llamarla no aguanto más. - Decía cogiendo su móvil y buscando en contactos su nombre- Venga. Es solo pulsar un botón no es nada - Cerró los ojos y pulso el botón verde.
-El teléfono al que llama esta apagado o fuera de cobertura.- Contestó la grabadora. Mientras que 3 segundos más tarde.
-''Hola soy Emily. Si no te lo cojo es que no estoy en casa. Deja tu mensajito y cuando vuelva te responderé, gracias.'' - Al otro lado del teléfono él esbozó una sonrisa.
- Me sirve con esto. - Colgó el teléfono sin dejar mensaje. Se conformó con esa pequeña voz, con esas líneas. Se conformó con su nombre.


18.# Me acordé de ti.

Todas las almas están conectadas. Todos los sueños son recordados. Todas las personas se quedan en tu mente para siempre.Sin importar el día, la hora, el lugar, solo se quedan ellas.

Son las seis en punto de la tarde, el día está nublado pero con multitud de gente en la calle o al menos solo en el centro. Emily las lleva esperando unos 10 minutos, sentada en una pequeña terraza de la esquina. Si, las lleva, a ellas, a sus amigas. Raro se podría decir.Desde unos tres años juntas y siendo inseparables. Con diferentes historias cada una, diferentes personalidades, diferentes gustos. Tres chicas especiales, al menos para ella. Y por allí a lo lejos se podía divisar a una de ellas. La más ¿alocada? la que tenía miles de sueños, la que luchaba por conseguirlos y la que las malas lenguas la resbalaban. Emily la saludó a lo lejos y ella nada más verla corrió hacia donde estaba sentada. Su largo pelo moreno volaba por el aire, impulsado por el viento, dejando huella en el suelo con cada paso que daba con sus botas negras. Nada mas llegar a ella cogió aire y se acercó para abrazarla.
-Perdona por llegar tarde, hubo un lío tremendo- Decía en voz alta, exhausta de la carrerrilla que había hecho.- Pero no veas como estaba el tráfico.
-Bueno, bueno, tranquilizate. Toma, bebe un poco de mi refresco- Dijó Emily acercándole el vaso.
-Uf muchas gracias. - Bebió un pequeño sorbo para no abusar de la bebida de su amiga. Emily la miraba sonriendo y ella la respondía con otra sonrisa. Sus grandes ojos marrones oscuros ,un poco perfilados de lapiz negro miraba el lugar donde se habían sentado.- Muy bonito, Laura hizo bien en escoger este lugar.
-Pues si la verdad. Además hoy se está bien para salir, no hace tanto calor.
-Ya. ¿No han llegado las otras? - Se miró el reloj para cambiar de tema.
-Pues no, son unas tardonas.
-Pues si, pero creo que Lucy no viene. Tenía que hacer unas cosas.
-Vaya. - A Emily no le sorprendía tanto la verdad. Lucy era de esas chicas que prefiere ir a su rollo, sin citas ni tonterías, era más reservada pero cuando se la necesitaba estaba ahí, ayudando.
-Mira, por allí viene Laura.-Dijo  Buby mientras se levantaba. Buby, la empezaron a llamar así cuando no paraba de contestar al teléfono con un ''Buh''. Había que reconocer que tenía un lado infantil.
-Buuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuby. - Gritó Laura, mientras se acercaba. Emily también se había levantado, tenía unas ganas tremendas de darle un gran abrazo, ya que hacía tiempo que no se veían.
-Que no me llames así, jolines. - Decía con un tono de niña pequeña.
-Ya te dije que se decía joder no jolines.
-Que no quiero decir eso, y se acabó.
-Bueno, se acabó ya, que hemos venido a contarnos las cositas que hemos hecho durante este mes y no sobre palabrotas. -Interrumpió Emily esa riña tonta.
- ¡Ketchup! -Dijo Laura lanzándose contra Emily para abrazarla. Emily abrió los ojos y sonrió, la hacia gracia que la llamara ketchup.
- Te echaba mucho de menos.
-Y yo a ti- Ponían pucheros las dos, mientras que Buby las miraba inflando los mofletes.
-¡Eh y yo que! Yo también quiero que me echéis de menos. - Seguí con los mofletes inflados mientras que las dos se reían si control.
-Enserio, enserio. ¿Tú tienes 22 años?-Dijo Laura entre risas.
-Pues si ¿vale? o no ves este cuerpo serrano.- Decía Buby posando. Emily no paraba de reir, eso le encantaba de ellas, que cada vez que salían juntas las sonrisas nunca faltaban.
-Em si... Y mientras las chavalinas estas posan y se rien. La más vieja de toas' es olvidada por sus amigas.- Dijo una voz detrás de ellas.
- ¡Lucy! - Dijeron todas a la vez, afixiandola a un abrazo grupal.
-Guau, guau, parad que me despeináis. -Se colocó el pelo, sacándolas la lengua.
-¿Pero no tenías una cita o algo?- Saltó diciendo Buby.
-Bueno si, pero todo se puede cancelar ¿no?
- Claro.
-Pues ya está, mi Buby no le des más vueltas que te rayas mucho.
-Rayadas mentales, como las de Emily. - Dijo Laura, dándole un pequeño codazo a su amiga de broma.
-Ja, ja. Me parto.
- Eh, eh, eh. Hablando de rayadas mentales.- Decía entusiasmada Buby sentándose en el sitio de antes, mientas que las demás la imitaron.- ¿Emily no nos tenía que contar algo? -Miró a todas y después a ella.
- ¡Eso, eso!- Dijeron las demás.
-¿Yo? que va. Como dijo antes Laura: rayadas mentales.
-Aih mi Ketchup cuando aprenderá que el amor es para viejos.
- Oh si vamos. A mi no me gusta ir de hombre en hombre como cierta persona como Laura. - Se aclaró la garganta e hizo como si no hubiera dicho el nombre. Laura la miró y la sacó la lengua, eso era lo mejor de ella, que nunca se molestaba. Todo de broma.
-Pues yo pienso que el amor no está tan mal. - Comentó por lo bajo Lucy.- Y comprometerse con alguien tampoco estaría nada mal ¿no?- Todas la miraron con los ojos abiertos. ¿Comprometerse ha dicho?
-Mm...¿ nos has escondido algo Lucy?- La miró Buby con esos ojitos de niña.
- ¿Yo? no que va... Solo es una opinión y eso. - Miró para el suelo y enseguida buscó al camarero- Bueno, ¿qué queréis? - Dijo a la vez que llamó el camarero para cambiar de tema. Las chicas sabían que estaba ocultando algo ya que ese comentario no era muy normal y que supieran ella no tenía novio, pero lo dejaron estar. Por ahora.
Pasaban los minutos y un par de horas volando, entre risas y anécdotas. Enseñándose fotos de las vacaciones, los trabajos que tienen pendiente y sus líos mentales. Ninguna hablaba del amor, Emily tampoco. Aunque todas tenían cosas que contar pero lo mantenían en silencio, primero debían asentar sus cabezas y luego sus corazones para poder contarlo.