lunes, 17 de diciembre de 2012


Sabe,si alguna vez tus labios rojos
quema invisible atmósfera abrasada
que el alma que hablar puede con los ojos,
también puede besar con la mirada.


Érase una vez nosotros.

Tú y yo tan cerca y a la vez tan lejos. 
Dime: ¿Cómo lo estamos llevando? ¿Cómo te puedo sentir tan pegado a mi?
Separados por un largo hilo rojo y en sus extremos nosotros. Atados a él.
Tú allí y yo aquí.
Yo allí y tú aquí. 
Espero tu llegada cada día con más intensidad, cada noche sueño con tu llegada. Tú corriendo hacia mi y yo hacia ti. Darnos ese gran abrazo que doy a mi almohada imaginando que eres tú y esos besos que tiro al aire con la esperanza que tú los cojas. ¿Los has cogido alguna vez? Quiero pasar esos maravillosos días a tu lado, sin soltarte de la mano. Por miedo a que desaparezca, como desaparecimos aquel verano. 
Déjame sentirte más cerca.
Al caer la noche, al acabar tu voz silenciada, en mis sueños vuelves a aparecer corriendo hacia mi. Una y otra vez hasta que llega el día y llega nuestro adiós.Pesadillas que atormentan mi alma. Ese adiós que no quiero que llegue pero que llegará. Es doloroso ver como te tenía tan cerca en esos días y como puedes llegar a desaparecer tan rápido. Pero no hablamos de distancia de una calla, un pueblo, una autopista. 
Ciento de kilómetros. Dolorosos cientos de kilómetros. 
Quédate conmigo.
Tu ausencia cada día se nota más, cada día más. Esa envidia que me recorre por el cuerpo al ver que los demás pueden estar juntos y nosotros no. ¿Por qué? ¿Por qué el caprichoso destino quiso esto?
Abrázame fuerte.
No voy a perder, no vamos a perder. No haremos que ese largo hilo rojo se rompa ¿verdad?
Por eso, solo quédate a mi lado. Aunque tú estés  allí y yo aquí. 
Poco a poco fui aprendiendo a quererte de una manera diferente. Cada llamada, cada hora hablando contigo me reconforta, llena poco a poco tu ausencia. Cada carta que me mandas es como un abrazo tuyo. Cada te amo...Cada te amo soltado sin que me lo espere es... es un beso, un susurro, una caricia.Un acto que envuelve todo eso.
Dime: ¿Cómo puedo sentir tanto por ti? 
Déjame soñar más tiempo contigo. 





28.#Me acordé de ti.

Y si todo sale mal, el destino ya se encargará.

Sentadas en aquella pequeña cafetería de la esquina, se encontraban Emily y Laura.  Llevaban más de media hora sentadas, esperando a las demás, las cuales por la hora que era ya no iban a llegar. 
Cada una con una taza de café miraban las personas al pasar, mientras hablaban de lo primero que se les venía a la mente. Ninguna quería sacar los temas amorosos, en especial los de Emily. Aunque ella no se los pudiera sacar de la cabeza.
-Pues a mi me sorprende que nos hayan dejado de lado.-Decía Laura acercándose la taza a sus labios. 
-Que no, que seguro que les ha pillado un atasco.Ya veras que vendrán.
-¿Enserio Emily? Mira las horas que son, si estuvieran en un atasco (que no creo) nos hubieran llamado. -Las dos se miraron y miraron los móviles para revisar si tenían alguna llamada suya, pero nada. 
- ¿Y si nos están ocultando algo? -Preguntó enseguida Emily.
-Como qué. 
-No sé... cuando quedamos el otro día todas, Lucy se comportaba de una manera extraña.
-¿El otro día ? ¿Cuándo? ¿¡Es que habéis quedado un día sin mi!? - Decía poniendo pucheros.
-¿Eh? No, que va. La que dice el otro día quiere decir hace seis semanas- Emily sonrió de manera exagerada a su amiga.
-Bien, Emily, bien. Nunca me des de lado. -Dijo Laura dándole suaves golpecitos en el brazo. 
-¡Pero bueno, que no me cambies de tema! Que seguro que es algo de Lucy y por eso Buby tampoco a venido. 
-¿Por qué estará con ella?
- ¡Exacto! -Tras esto se produjo un silencio que la caída de un vaso rompió. - ¡Ya está! ¿Y por qué no nos lo quiere contar?
-Joo..jolines que susto. -Intentó no decir una palabra mal sonante.
- ¿Eh?
-No,nada. El vaso y tu grito. -Decía Laura buscando su monedero. -Pues con lo de Lucy si no nos lo quiere contar lo tendremos que averiguar nosotras por nuestra cuenta ¿No? -Las dos amigas se miraron con una sonrisa de complices.
-Jojojo, nadie nos queda con la curiosidad. -Decía Emily mientras se frotaba las manos.
-Bueno, invito yo, así que... ahora vengo. -Emily le levantó el dedo pulgar como aceptación mientras metía la mano en el bolso.
Mientras su amiga estaba pagando, Emily aprovechó para mirar de nuevo el móvil pero esta vez para ver si tenía noticias de él, de ellos. Aunque hoy fuera el día de ''fuera ralladas'' que Laura sugirió, no lo podía evitar.Al sacar el móvil del bolso se esperó unos segundos cogió aire y lo echó mientras lo abría rápidamente. Esperaba encontrarse un mensaje, una llamada pero nada. Ninguna noticia de Mickel, ni de Simon, ni de Steven. Nada. No es que quisiera que fueran detrás suya ni nada por el estilo, no. Bueno, un poco. No. Solo que bueno... preguntarse por ella no estaría nada mal ¿no? 
-¿Y si se lo mando yo? -Se preguntó a sí misma por lo bajo pero como no, su vocecita interior apareció.
-No, mejor que no.Además, se fue y no he vuelto a saber nada de él...
- Entonces.. se lo mando a Mickel.
-Pero estará en una entrevista o practicando con el skate.
-Bueno pues a St...No mejor no... -Esta vez su vocecita se calló y fue ella la que respondió. Desde ese día siente que puede ser un estorbo para Steven. Lo siente.
-Pero a lo mejor a él le hace ilusión...
-¿Con quién hablas? -Preguntó Laura que venía comiendo un pastel.
-¿Eh? No, con nadie. ¿Y ese pastel? -Cambió de tema rápidamente.
-Ah, pues que me han invitado a uno.
-¿Ya estás ligando?
-No ligo,envidiosa.
-¿Yo envidiosa?
-Si,porque tú también quieres un pastel y no tienes a na..-Enseguida Laura se calló y en su mente solo aparecía la luz roja de ''CAGADA, PELIGRO'' Emily la miró y sonrío. Aunque solo fuera falsamente.
-Si que tengo, te tengo a ti. 
-Por supuesto. -Laura sonrió también. -Sabes que no era mi intención...
-Corre, vamonos que perdemos el bus. -Laura asintió con la cabeza, sintiéndose culpable por lo de su amiga y a la vez sintiéndose  ''feliz'' por haberle visto de nuevo. Mientras que su amiga siguió caminando con el móvil en el bolsillo esperando noticias suyas.




viernes, 7 de diciembre de 2012

27.# Me acordé de ti

-Sabes que nunca fui perfecto, ni lo seré. Sabes que te fallé miles de veces, sabes que me alejé de ti cada vez que cerrabas los ojos.
Estoy arrepentido, no puedo con esta culpa. No puedo con esta voz que me dice que te perdí, que fuiste feliz sin mi. Sin mi. Mi mente era la única que decía que nunca te perdería,estuvo equivocada. Jugué con fuego,me quemé. Y la única oportunidad que me dio de nuevo el destino la perdí también.

-Sabía que algún día te perdería, sabía que te alejarías. Sabía que era demasiado bonito para ser cierto.
Cada noche miraba al lado de mi cama y tú no estabas, estaba otro. Otro al cual quería pero no como te quería a ti. Te remplacé físicamente, no salías de mi cabeza.  Extrañaba todo de ti... quería volver a abrazarte, a volver a sentirte a mi lado. Te necesitaba a mi lado. Creo que te perdí para siempre pero volveré a buscarte y a encontrarte.

-Nunca creí en el destino, nunca creí en las casualidades. No creía en nada. No pensaba ,solo vivía, sin encontrar explicaciones a nada. Solo quería diversión, solo quería disfrutar. Hasta ese día. ¿Cómo pude encontrarme a alguien como tú? En esos días creí en las casualidades... pero con el paso de los días el destino me acechaba. No eras un juego, no eras una distracción como el resto. Ese taxi, cada gota de lluvia, cada sonrisa y mirada que me dirigías no eran simples casualidades. No eras una simple casualidad pero... ¿ahora dónde estás?

-Por fin fui yo el vencedor.Por fin te atrapé entre mis brazos, por fin te tengo. No eres un juego, ni un trofeo.Lo sé...
Te quiero. Te lo digo a menudo, te lo decía y tú nunca me respondes, solo sonríes  Esa sonrisa que me vuelve loco, por eso no me quejo. Porque tú sonríes. Cada mirada tuya, cada caricia tuya, cada sonrisa tuya, cada beso tuyo... como explicarlo, es como un paraíso.

- Cómo decirlo... Te sigo esperando. No sé donde debes estar, no sé con quién estarás, ni si eres feliz o no. No sé si has podido ser esa gran estrella que querías ser o si ya le has dejado de tener miedo al mar. No sé  ya nada de ti y resulta raro ya que antes eramos inseparables. Pero mis ganas de volver a verte no se borran, no desaparecen. Algo en mi interior dice que pronto nuestros caminos se juntarán ¿pronto nos volveremos a encontrar? Espero que seas feliz, espero que seas esa gran estrella, espero que dejes de tener miedo al mar y vengas conmigo a esa playa que me prometiste en aquellos días. Mientras yo te seguiré esperando, como siempre he hecho.

-Quién diría que te encontraría en una pequeña y vieja tienda de música. Quién diría que a partir de ese momento me llegarías a contar todos tus secretos, que te ayudaría a cumplir tus sueños. Quién diría que poco a poco me empezaras a llenar el vacío que tenía dentro. 

- La verdad es que la amistad siempre estará ahí, pase lo que pase. Supongo que fue casualidad encontrarlas a todas. Cada una a su manera, cada una tan diferente. Cada una con sus problemas y todas con los oídos para lo que sea. Todas estaremos ahí, en esa pequeña cafetería, sentadas, cada una con una bebida diferente, peinado, ropa, gustos diferentes. Cada una con su historia y  con una sonrisa en la cara, porque a pesar de nuestras peleas, hemos reído demasiado. Y siempre lo haremos. 




Sabes que te necesitaba a mi lado, que nunca creí en el destino, que te quiero. Y eso es como un paraíso 

jueves, 6 de diciembre de 2012

Ayúdame a escapar.

Desde que nacemos todos tenemos un destino,un camino; el cual nunca podremos cambiar. Todos tenemos un objetivo, una misión ; la cual  tenemos que superar. Todos tenemos un fin, el cual nunca podremos remediar.

Sabes lo que yo siento por ti ¿Cierto?
Sabes cual es tu objetivo. Sabes cuales son tus sueños ¿Verdad?
Sabes que yo no soy nadie, sabes que no existo.
Sabes que soy tu alma. 
La única que grita sin ser escuchada, la única que pide ayuda en tu interior y nadie ayuda. 
La única que sabe los destinos.
La única que nunca será escuchada excepto por ti.

¿No te dijeron alguna vez que puedes cambiar el mundo? 
Cambia tu mundo como cambio yo el mio.
Déjame salir de tu cuerpo, déjame disfrutar de la vida, déjame cumplir tus deseos.

Nado por el mar de lágrimas,nado por tus ojos. Tus ojos, aquellos dibujados con una fina linea negra. Aquellos grandes y verdaderos ojos.

Si me oyes escúchame.Si me ves salúdame.Si no me ves, encuentrame. 

martes, 27 de noviembre de 2012

Tu pupila es azul,y cuando ríes,
su claridad suave me recuerda
al trémulo fulgor de la mañana
que en el mar se refleja.

domingo, 25 de noviembre de 2012

¿Es eso? Pues lo siento.

Toda mi vida fui comparada por ella. Toda mi vida tras la sombra de ella.Y vosotros solo me lo restregabais, cada cosa que hacía mal, cada cosa que hacía diferente me comparabais con ella. 
Ahora igual. Si es así, si es porque sea tan diferente es algo que os molesta, lo siento.
Siento ser diferente, siento pensar diferente. 
Siento tener gustos diferentes, querer ser de mayor una cosa diferente. 
Siento no parecerme a ella en nada. Vestir diferente, mirar el mundo de manera diferente que ella, que vosotros. Pero ... ¿es por eso qué tenéis que ser así conmigo? 
A nadie le gusta oír ciertas palabras de algunas bocas.Yo no  soporto escucharlas de las vuestras.
Sufro ¿no lo veis?  
Todo lo que hago para ti no es suficiente, todo lo que te demuestro. Cada ilusión que tengo tú la rompes, tú me haces soltar lágrimas. ¿Por qué? Dices que me quieres, lo sé. Pero entonces por qué dices esas cosas. Por qué me sigues comparando. ¿¡Por qué nada es suficiente para ti! ?


26.#Me acordé de ti.

Y aquí volvemos a aparecer. 

Guarda una foto tras otra. Guarda sus recuerdos, aquellos que esparció hace unas horas por toda la cama. Aquellos que quiso guardar para recordar. ¿Y ahora? Los vuelve a guardar, ya los recordó.Días enteros recordando hecho vividos. Recordando, guardando... Guardándolos en una pequeña caja, una caja azul.

-No sé para que tuvimos que sacarlos de nuevo. Tras todo esto... 
-La verdad, tienes cosas muy bonitas.
-Ya... son demasiados recuerdos bonitos juntos.
-¿Y los malos?
-Esos los meto en la papelera.
-Bueno, como todos.
-¿ Tú también los metes en la papelera?
-¿Yo? No, más bien los meto en mi cabeza.En un rincón.Pero todos tenemos recuerdos malos.
-Pues vaya... -Un suspiro les acompañó.
-La verdad, si yo fuera tú. -Decía mientras la acercaba una foto de la cama.- Si yo fuera tú, me quedaría con  todos estos recuerdos. 
-¿Y qué hago con los demás? -La cogió y la guardó en la caja azul.
- ¿Los demás?
-Sí, si decido haré daño.
- ¿Prefieres hacerte daño a ti misma antes que al resto? -Se produjo un silencio, mientras sus miradas no se apartaban.
-Yo no sé lo que hacer...
- Sí lo sabes y yo también sé lo que harás. Los demás no, pero tú y yo si. Y creo que no es mala esa decisión.
-Pero es difícil... -Agachó la mirada, sin poder pensar.
- Dime Emily ¿acaso no tienes el valor suficiente? 















Un sorbo, tras otro. Miles de miradas  a su compañero de enfrente, está dispuesto a decirlo sin importarle nada más. Quiere dejar de pensar en los demás y pensar en él. Quiere ganar él.

-Entonces el sábado tendría que llegar al aeropuerto por la mañana ¿no?
-Ajá. 
- ¿Pero a qué hora sale el vuelo?
- Pues a la de siempre.
- Joder Steven, tío. Dile ya al chaval a qué hora tiene que ir, que no vamos a estar aquí todo el día- La mirada fulminante que le tiró hizo que no volviera a abrir más la boca.
-Em sí. Lo siento. A ver, la salida del vuelo es a las 10 y llegarías a las 2 o así. 
- Imposible ¡pero si el campeonato es a las 12!
-¿Qué? A mi me dijeron que era a las 6 de la tarde.
-Pues no, mira lo pone en el folleto. -Le puso el papel en toda la cara, con nervios al ver que nada salía como él quería.- Esto es una mierda, enserio. Yo necesito estar en ese campeonato. Es muy importante. Y lo sabes.
-Ya ves tú si nada más que es campeonato de monopatines...-Susurró Robert por lo bajo, pensando que nadie lo iba  a oír.
-Skeat, se llama skeat. No monopatín. -Mickel le miraba seriamente,si estuvieran en la calle ya se hubiera llevado un golpe por su comentario.
- Robert, por favor cállate ya.
-Bueno bueno yo ya me callo. Lo siento, papá. - Dijo soltando una sonrisa burlona mientras se balanceaba en la silla. 
-Mickel tranquilízate. Si eso cogemos el vuelo del viernes y ya está. -Prosiguió Steven, mientras miraba el folleto. 
-Ya, pero es que ese día le había prometido a Emily llevarla a un concierto de no sé quién, que se hace en el parque. 
¿ De ''no sé quién''? Steven apretaba las manos debajo de la mesa. Si él fuera Mickel sabría más que de sobra el grupo de su chica. Repugnancia sentía ante la suerte que tenían algunos y no darle importancia. Robert miraba la situación con una sonrisa, todo esto le hacía gracia. Ver a su amigo y a su contrincante juntos, mereció la pena perderse la cita con esa camarera.
- Es una imitación.
- ¿Eh? 
- Que lo que se hace en el parque, no es un grupo en concreto sino que es un artista callejero que toca las canciones de un grupo. 
-Aaanda, si vale. Ya sé.
-Sí, ya sabes. -Los dos se miraron fijamente. Mientras que Robert los observaba a los dos. 
-¡DUELO DE MIRADAS! -Los dos se giraron hacia Robert que se estaba levantando del asiento. -Bueno, yo ya me voy. Que ya se ha acabado mi cita. Asi que.. Adiós. No os matéis en mi ausencia. -Y con una despedida con la mano salió del bar en el que estaban.
Solos los dos, seguían mirándose sin decir nada. Desafiándose. 
-¿Algún problema? -Rompió el hielo Mickel.
-No, solo que me molesta lo poco que te interesas por lo que tienes.
-¿Perdona?
- Lo que oyes.
Al oir las frías palabras de Steven, Mickel soltó una risa y se colocó mejor en el asiento.
-¿Y tú qué sabes si me intereso o no?
-Bueno, supongo que una persona que se interesa por lo que tiene no permitiría que otros jugasen con lo suyo.
-¿Qué?
Steven se calló por un momento,mejor no soltar lo del otro chico.Sino mejor hablar de lo que él quiere.
-Pues que te la voy a quitar.
-¿Desde cuándo Emily se ha convertido en un objeto? 
-Desde que dejaste de interesarte por ella.
-Si te hace ilusión intentarlo.. pero que sepas que no lo conseguirás.
-¿Estás seguro?
- Tss. Y parecías tonto.-Mickel se levantó poniendo el dinero de su café en la mesa. -Que sepas que acabarás mal.
- Yo solo te lo he advertido, de que voy tras ella.
-Y yo solo te restriego de que está conmigo.
Steven no le apartaba la mirada aunque esas palabras le dolieran. Iba a ir a por ella y bajarle esos humos al otro. 
-Hasta luego, campeón. -Prosiguió Mickel, mientras se alejaba de la mesa.
-Lastima  que no sepas que hay alguien con más posibilidades que yo tras ella. -Susurró por lo bajo soltando una falsa sonrisa. 


sábado, 24 de noviembre de 2012


¿Qué es poesía?, dices, mientras clavas en mi pupila tu pupila azul.
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?
    Poesía... ¡eres tú!

lunes, 12 de noviembre de 2012

25#.Me acordé de ti.

Solamente me limitaba a caminar, siguiendo a la multitud. Sin darme cuenta de que la multitud eras tú.

Te tumbas en la cama, arropada hasta la cabeza, protegiéndote. Protegiéndote de esos monstruos que salen de los armarios, de los fantasmas de los espejos , del mundo. Las persianas cerradas y la puerta de la calle con la llave echada, estás protegida de todo excepto de tu mente. Tu botella de agua en la mesilla de tu habitación por si te entra sed a cierta hora de la madrugada y así no tener que enfrentarte a la oscuridad del largo pasillo. Escuchas ruidos y cierras enseguida los ojos, sin darte cuenta de que poco a poco te vas quedando dormida.
Pero mientras duermes no estás sola. Dime Emily: ¿De qué tienes miedo? 
Esa pregunta azota en tu cabeza, pobre muchacha. ¿De qué tienes miedo? 
Apareces en un fondo blanco que te absorbe, te atrapa por un túnel el cual pasan imágenes. Imágenes que conoces ¿De qué tienes miedo? 
Una,dos, infinitas. ¿La puedes reconocer?
-Claro. 
Pues cuéntame Emily, cuéntame ¿de qué tienes miedo?
-Veo una aproximándose a mi no muy rápido y otra detrás, vienen en fila. Vienen muchas. La primera... la primera es una niña.
Sigue contando, sigue.
-Está en una casa ¡en un jardín! Montada en un columpio no para de balancearse  Por su cara parece feliz. Hay gente de fondo, gente mayor. Viene hacia mi. La niña es pequeña ¿cinco años? Si, creo que si. Parece feliz...
¿De qué tienes miedo?
- ¡Viene otra, pasan muy rápido!
Cuéntame, cuéntame. 
- ¡Hay nieve! Mucha.Que bonito. Toda la calle esta cubierta de nieve, blanca... blanca como la niña. ¿Es la misma? Si, pero es más mayor.
Cuéntame cuéntame. ¿De qué tienes miedo?
-¿Por qué tarareas esas cosas?
Cuéntame, cuéntame.
- La niña no parece feliz, es más su cara es de tristeza. Viste un abrigo negro, va muy de negro. No es lo normal en una niña. A su lado está un hombre ¿vestido de uniforme? Es un hombre no muy mayor, es joven.Yo le echaría unos treinta y algo. Su cara tampoco muestra alegría, se le ve triste.Muy triste... Rodea a la niña con su brazo, los dos miran al suelo.La abraza fuerte, intentando no mostrar su tristeza. No me gusta.. no quiero esta. ¡OTRA!
¿De qué tienes miedo?
- ¡De nada! En esta la niña es más mayor. ¡Siempre es la misma! Ahora se la ve normal. Va con una mochila y su pelo le llega por la espalda, a su lado pero separadas de ella van otras chicas. ¿La marginan? Mira al suelo, no para de mirar al suelo mientras anda y aveces las mira de refilón. Ellas se separan y se van con sus padres.Si, ella... ella no... ella sigue andando sin mirar atrás ni a los lados.Siempre al suelo...
¿De qué tienes miedo?
-Viene otra... Vuelve a estar ella con un equipaje... su padre la espera en el coche, mientras ella se despide de la habitación en la que está.
¿Y la madre?
-No hay madre... no tiene. 
Cuéntame. ¿Y los amigos?
- No están en la puerta, parece que se va para no volver pero no hay nadie. 
¿De qué tienes miedo?
-En esta, ella ya es mayor sale de su casa con la mochila... y cruza un paso de peatones. ¿Esto qué es?
Cuéntame
-Llega una moto... En la siguiente está ella y el chico, son felices...
¿De qué tienes miedo?
- Y en la siguiente vuelven a estar felices, riéndose, agarrados de la mano... En la siguiente él ya no está pero aparece otro diferente... Ella no está feliz, quiere al primero. En la siguiente vuelve el primero ella está feliz pero en la que viene vuelve a desaparecer lejos. En la sigu... Basta por favor.
Cuéntame cuéntame ¿De qué tienes miedo?
- Ts...
Cuéntame. Siguen pasando...
- En la siguiente... en la siguiente está sola, sin nadie, parece que está bien así pero no es así.En la que viene ya es mayor y aparece el anterior chico parece que sonríe.
Parece, parece.
-Pero no... Las siguientes son igual pero la diferencia es que ella está rodeada de otra gente, diferente a la anterior. No está su padre, ni el primer chico que conoció. Gente nueva...  
¿De qué tienes miedo? 
-Ella quiere a los de siempre no a los nuevos...En las que viene... ¡Está él! El primero. Ella parece feliz
¿Parece?
- Lo es... sonríe, le recuerda a la gente que extraña.Le recuerda al frío y a la vez cálido pasado que tanto extraña. Ella quiere ese tiempo.
¿De qué tienes miedo?
-¡De nada!
¿De qué tienes miedo?
- ¡Ya te lo he dicho! ¡Cállate! ¡Para de tararear me pones de los nervios!
Cuéntame, ¿de qué tienes miedo?
-Miedo.. ¡Miedo de perderles... de volver a perder a lo que más quiero!¡No quiero perderle más! Quiero mi pasado, quiero a mi madre, quiero a mi padre. Quiero...
¿Qué quieres? 






 -¡Eh, espera! ¡Viene una final! 
Cuéntame, cuéntame.
-... ¿Eso de verdad ocurrirá? ¿Eso es lo que me espera?
Shhhh... No cuentes, no llores. 

Y lentamente abres los ojos lleno de lágrimas pero no te mueves, estás en la misma posición. No quieres asomar la cabeza, vuelves a cerrar los ojos y te vuelves a dormir.

Dime Emily: ¿De qué tienes miedo? 

jueves, 1 de noviembre de 2012

24.# Me acordé de ti

Y ser felices para siempre.

-''Esto es fácil Emily, si rellenas este papel todo tu futuro estará resuelto. Al menos por un largo periodo de tiempo. ''
Sus lágrimas iban cayendo poco a poco, dejando largas líneas negras por su mejilla. Su camiseta ya parecía un cuadro moderno, con miles de colores y todos a lo loco. Con miles de sentimientos.
Todo se le complicaba, cada segundo que pasaba cada problema que se le acumulaba. Seguía andando por la calle con la cabeza bajada, mirando a sus pies. Mirando tras el charco de sus ojos. Se hacía paso entre la multitud, perdiéndose entre ellas. Convirtiéndose en un bulto más.
Estaba confusa.

Hace media hora.

- Por fin llegas, pensaba que no vendrías ya. - Dijo Steven levantándose del asiento para saludarla.
- Si hombre, te dije que llegaría. - Contestó a la vez que sus mejillas se juntaron en forma de saludo.
-Por favor siéntate.-Señaló a la silla de enfrente mirándola. Emily asintió con la cabeza y se sentó, dejando su mochila de cuero marrón en la otra silla.
- Bueno, ¿y ahora qué?
- Pues muy fácil. Firma aquí y todo estará asegurado- Le dijo acercándola el papel que le cambiaría la vida.
- Pero antes de firmar. ¿Quieres tomar algo?- Prosiguió. Ella asintió con la cabeza y se acercó el papel.
-Sí, un café por favor.
- Está bien y por favor, léelo mientras y ya... me firmas. - La sonrió mientras se levantaba para pedir los dos cafés.
Emily le miraba de refilón como se iba alejando y se dispuso a leer el contrato. Su primer contrato de verdad, su primera puerta abierta para avanzar. Miles de letras construían ese papel, miles de frases liosas, que no entendía. Pero en su mente se podía resumir con una: Bienvenida al estrellato.
Seguía leyendo poco a poco, hasta que por fin llegó al final de la hoja. Sus ojos brillaban observando el papel y sus manos temblorosas lo dejaron caer.Y con un pestañeo rápido se levantó cogiendo la mochila.El tiempo paró y sus ojos se dirigieron a él, a la vez que sus piernas salían por la puerta de la cafetería. Alejándose de aquel lugar.
Minutos más tardes el tiempo volvió a correr y al llegar a la mesa con los dos cafés, vio que ya no estaba. Vio que dejó el papel en medio de la mesa, roto, echo a cachos y en medio de todos esos cachos esa nota. Aquella que recibió en su buzón. Steven dejó las dos tazas en la mesa y se sentó echándose las manos  en la cabeza, echando un suspiro interminable.
Porque no fue bueno escribirle al final del papel las mismas palabras que la escribieron en aquel papel del buzón. No era buena idea y menos en ese tipo de situación.

Pasado los minutos decidió ir a buscarla, decidió contarla todo. Decidió no quedarse atrás. Dejando el dinero en la mesa, cogió su abrigo y corrió a por ella, como un chaval de dieciséis años.
Esquivando a cualquier persona y buscando por todo su alrededor iba él, mientras que ella seguía avanzando por la multitud, sin prisa, sin dirección, con sus manos en los bolsillos de aquel abrigo amarillo.Sus ojos no paraban de buscarla en cada chica que adelantaba. Y al final la localizó,localizó a esa pelirroja con abrigo amarillo, la cual destacaba entre todos.Corrió sin parar a por ella, cogiéndola del brazo y poniéndose enfrente suya, mirándola a los ojos. Podía ver que su expresión era seria, mirándole sin ningún movimiento en sus labios.
- Emily, te lo puedo explicar.- Decía a la vez que cogía aire. Ella mantenía el silencio, solo observándolo. -  Esa nota... No, empecemos por el principio.- Dijo alborotándose el pelo.- Emily, me gustas.
Sus miradas se encontraron, pero ella enseguida la apartó mirando al suelo.Sin saber que decir, que hacer, solo callada.
- Emily, cuando te vi en esa tienda de música me llamaste la atención. Y fue un fastidio que justamente promocionaba a tu novio. Fue un gran fastidio... Pero no te pude sacar de la mente... Y sé que no soy el único. Te vi, te vi con aquel fotógrafo. - La expresión de ella cambió y por dentro de sus bolsillos sus manos no paraban de hacer fuerza. El silencio se puso entre ellos y él por dentro se estaba maldiciendo.Mientras que la gente pasaba sin observar y otros en cambio miraba de refilón. Las calles llenas de gente y ellos dos en medio de una acera, con el cielo nublado y el viento azotando sus cabellos.
-Olvida eso. - Prosiguió.- Ese no es el caso.Yo no sé tu historia, te conocí cuando ya eras madura, sé poco de ti. Lo que me solías contar cuando íbamos a tomar café para hablar de música. Emily... la verdad no sé cómo he llegado a este punto. Esto puede sonar cursi... patético diría Robert- Soltó una leve sonrisa entre esas líneas.- Pero todo el mundo tiene su corazoncito y por eso te escribí esa nota sin decir quien era. Por eso te la mandé anonimamente pero escrita a mano. Porque yo pensaba que sabrías algo o que al menos yo podría aparecer en tu mente como posible admirador, pero al parecer no fue así... - Decía mirando al suelo. Esta vez la expresión de Emily cambió, le miraba dulcemente, como si fuera un cachorrito. Cosa que Steven no sabía como tomárselo pero era mejor que la otra expresión. - Y bueno... menos mal que tenía otra copia del contrato. - Los dos se miraron sonriendo. Y ella poco a poco iba separando sus labios.
- Gracias... - Y con esta última palabra empezó a avanzar, separándose de él. Se giró para observarla y cuando estaba un tanto lejos la advirtió.
- ¡Esto no significa que me vaya a rendir! ¿Me oyes? ¡Esto era para que supieras que tienes otro camino por el que elegir! - Gritó con todas sus fuerzas hacia ella, la cual no se dio la vuelta, solamente sonrió para si misma.
-¡ Ha sonreído ! - Gritó un niño pequeño que había observado la escena desde el principio.El cual siguió a Emily para observarla. La gente de la calle que recién pasaba por allí se asustó, mientras que el resto, aquellos que lo contemplaron todo, como si fuera una película murmuraban entre ellos lo bonito que era. Que aveces esas cosas no solo pasan en las películas. Que aveces el amor está escondido en quien menos te lo esperas.
Y con otra sonrisa y guiñándole el ojo al niño, se giró Steven. Con un poco de esperanzas y con ganas de empezar un juego nuevo.







sábado, 27 de octubre de 2012

Shh.-

Antes que te vayas vas contemplar .. 
he hecho algunos cambios, te sorprenderán. 
Ya no hay confusión 
y aquel rencor duerme ahora en un desván. 
Dime .. 

Lo has visto, no hay nada de lo que tanto odiabas .. 
lo he cambiado todo de lugar. 
Espera, aguarda, nunca valoras nada .. 
tus mudanzas aun no pueden empezar. 

He tirado bolsas llenas de ansiedad 
y aquellos defectos que uno guarda por guardar. 
Ya no sé quien soy .. 
tan sólo sé que hay más luz de lo habitual. 
Mira .. 

No lo hagas, no lo hagas, ¿por qué me das la espalda? .. 
lo he cambiado todo de lugar. 
Mil gracias, de nada, fue mi última bobada .. 
qué adolescente, tú ahora buscas novedad.




martes, 23 de octubre de 2012

¿Y tú qué?

Y es que Peter Pan nunca quiso crecer. Nunca quiso tomar esas decisiones que se deben tomar cuando ya llegas a una edad. 
Nunca quiso tener preocupaciones. Esas preocupaciones por los demás.
Nunca quiso tener un trabajo y formar esa familia que todo el mundo quiso formar.
Nunca quiso ser esclavo. Esclavo de las miles de normas de la sociedad.
Nunca quiso saber conducir, poder ir a mil por hora en tierra.
Él lo único que quería era ser niño.
Ser siempre feliz. Sin preocupaciones, sin normas. Sin tristeza.
Solo quería preocuparse por que hacer en ese mismo momento, sin preocuparse del futuro. Del qué haré después. Del qué quiero ser. 
Solo quería diversión.Que su única alegría fuese un nuevo juguete. 
Solo quería volar a mil por hora por el cielo, sentirse alto sin que los demás le pisaran.
Sentir que el mundo estaba a sus pies y no él a los pies del mundo.
Sentirse libre para siempre.




23.#Me acordé de ti

En la base secreta donde se encuentran todos los sueños.

No se podía creer lo que había pasado exactamente. Ya se lo había dicho, ya le había perdido para siempre. Pero... tarde o temprano le perdería ¿no?
El pitido del móvil no paraba de sonar.Miles de llamadas perdidas, miles de mensajes y ninguno de él. Emily tirada en la cama mirando de lejos al móvil sin realizar ningún movimiento hacia él. Los segundos pasaban hasta convertirse en minutos y sin querer moverse de allí, pensando. Pensando que qué hubiera pasado si no se lo hubiera dicho, si no se lo hubiera encontrado. ¿Sería feliz? Era feliz con Mickel o eso creía pero ¿cuántos días habían pasado sin hablar con él? ¿Tres o dos? Ni una sola llamada ni un solo mensaje. Suponía que esa lucecita de el móvil serían de él, pero no quería hablar con nadie. Todo se le venía encima.
¿Por qué hay que tomar tantas decisiones en la vida?
Y al  fin la lucecita del móvil paró de alumbrar, pero ahora el sonidito provenía del teléfono fijo.
- Asco de aparatos- Refunfuñaba Emily mientras se levantaba para cogerlo. Arrastrando los pies por el suelo se iba acercando sin prisas al teléfono.
- Si dígame. - Dijo al cogerlo.
- ¿Emily? ¿Estás viva? - Decía con un tono preocupado la voz del otro lado.
- ¿Quién es?
- Soy yo, Steven.
- Ah, perdona no te reconocía.
- No importa. ¿Por qué no cogías el móvil? Te he estado llamando todo el rato y al final me he preocupado al ver que no lo cogías.
- Anda que eras tú. Estaba duchándome así que no lo cogí. Lo siento -Miente.
-No importa...Al final vendrás ¿no?
- ¿Iré? ¿A dónde? -Le respondió Emily un poco perdida.
- Pues a nuestra cita- Pensó.
-A nuestra reunión para hablar de lo del contrato.
- ¡Ah sí! Vale ya me acuerdo- Su tono de voz se elevó, entusiasmada. Por fin encontraría trabaja y en algo que de verdad le gustaba. 
- Ay como estás.. y eso que es de tu futuro. 
- Las cosas que se van. 
- Bueno pues dentro de 15 minutos te quiero allí ¿Ok?
-¿Tan pronto?
- Así es la vida de los adultos. Siempre con prisas. Adiós Emily.- Y antes de que le respondiera colgó el teléfono. 
Tiró el teléfono al sofá y enseguida suspiró. Prisas y más prisas. No aguantaba tener el tiempo tan justo para todo, necesitaba libertad. Necesitaba ''volar'' 
Volvió a resoplar y caminó hasta su habitación más animada de lo que salió de ella. En su mente por ese instante había desaparecido Simón y cualquier problema que producía comida de cabeza. 
Se  peino por encima su melena pelirroja y se retoco los labios con un suave brillo de color carmín. Se puso esas zapatillas de la buena suerte color azul, las cuales siempre se ponía para algo importante y por último una camiseta cualquiera que pegará con el resto. Tan Sencilla, tan informal, tan Emily. 
Después de estar lista, cogió su bonobus y salió de casa, dirección: a por sus sueños, ya que alguna vez tendría que ir a por ellos superando cada bache del camino y descubriendo quiénes eran esos baches.



lunes, 15 de octubre de 2012

¿Dónde estás? Te echo de menos.


Sentada en el borde de la cama, recordando esos días, recapacitando, admitiendo que...

Echo de menos tu figura sentada a mi lado.
Echo de menos la suavidad de tu piel.
Echo de menos hablar a las tantas de la noche y que al final te quedes dormido. Porque mi voz te relaja.
Echo de menos como me tocabas. Tan delicadamente, como si me fuera a romper.
Echo de menos tus bromas, esas que me hacías solo para verme enfadar. Porque te gustaba ver mi cara arrugada. 
Echo de menos tus labios y no solamente por como besas sino por tus te quiero.
Echo de menos vernos todos los días, aunque solo sea para eso, para vernos.
Echo de menos estar contigo, aunque no hagamos nada nuevo.
Echo de menos tus abrazos, esos con los que me siento protegida.
Echo de menos cuando  me rodeabas con tus brazos para besarme.
Echo de menos cuando te tumbabas sobre mi regazo mientras te acariciaba el pelo.
Echo de menos ese juego de  miradas que teníamos.
Echo de menos cuando me perseguías corriendo por la playa con un erizo en la mano.
Echo de menos esas situaciones en las que nos cogíamos de la mano debajo de la mesa para que nadie lo viera.
Echo de menos los susurros en mi oído.
Echo de menos los besos que me robabas de manera inesperada. 
Echo de menos tu mano en mi cintura. Tu mirada en mi mirada. 
Echo de menos tu voz pronunciando mi nombre.
Echo de menos tantas cosas... pero lo puedo resumir en una.
Te echo de menos.




domingo, 14 de octubre de 2012

22.#Me acordé de ti.


Dejémonos llevar. Llevar por el viento.

-¿Enserio piensas que ella ha podido leer lo que le mandaste?
- Claro, se lo dejé en su buzón y está muy claro que se lo mandé yo. Lo escribí a mano.
- Pero no sé... Mira que estas cosas no suelen ir muy bien.
- ¿Acaso tú sabes algo de romanticismo?
- Oye, que aunque aparente que no me gusta pillarme por alguien, he tenido a alguien.
- ¿A alguien?
- Sí, esa persona que todo el mundo tiene, tuvo o tendrá. Que le das todo, que es tu todo. 
- ¿Enserio?
- Sí.
- ¿Y cuál era su nombre?
- Aaah, secreto.
- ¿Secreto? Somos como hermanos, por dios. Además eso forma parte de tu pasado ¿no?
- Puede...
- Entonces, suéltalo.
-Que no, que no insistas.
- ¿Por qué?
- Porque bueno... tengo la esperanza de encontrarme con ella alguna vez por el camino. Así que mejor no decirlo por si se desvía.
-¿Desviarse por otro camino?
- Desviarse de mi camino y que no me encuentre al final del recorrido. 
- Vaya… Al parecer todo el mundo tiene su corazoncito. 
- Si bueno... pero algunos más escondidos que otros.


Las gotas de lluvia ese día caían como nunca. Como si las estrellas del cielo lloraran por querer salir más brillantes que nunca.  Mientras tanto la gente corría por refugiarse de esas lágrimas, y algunos solamente por huir.

- Que si, que lo he firmado todo. Tranquilízate. - Decía un chico  hablando por el móvil, situado debajo de un pequeño toldo de una cafetería.
- Por dios, que no me han timado. Que pares, que todo el contrato está bien. Ya verás como en unos meses me ves encima de un escenario. - Soltó una sonrisa, imaginándose un gran futuro. Ese futuro que siempre quiso y el cual no paró hasta conseguirlo.
- Bueno tío que cuelgo, que ya he localizado un taxi. Adiós.- Colgó el teléfono, levantando la mano para llamar al coche.
El coche se paró y cuando se disponía a entrar, una joven se subió a él. El chico se quedó un poco perplejo mirando a la joven que estaba toda empapada.
- Chica perdona, pero este es mi taxi.
- No que va. - Le dijo ella con un tono despreocupada. 
- Em si, lo he llamado yo.
- ¿Acaso esto lleva nombre?
- No pero lo he llamado yo.
- Pues gracias por llamarlo. Así que si no le importa señor cierre la puerta, que tengo prisa. Y están empezando a entrar las gotas de lluvia.
- Eh eh eh. Para el carro chica. ¿Señor? ¿Me estás llamando viejo o qué?
- Yo solo digo que.
- A ver. No me importa a quien llevar pero decídanse pronto u os quedáis los dos en tierra.- Interrumpió el conductor con un tono de riña. Se podía ver que era un hombre mayor, que ya para los pocos años que le quedaban para la jubilación no aguantaría una riña tonta sobre quién entraría en el taxi.
Los dos jóvenes se miraron y al final decidieron compartir el taxi. 
-Bien así me gusta. Ahora díganme ha donde llevarlos. – Preguntó el hombre mirándolos por el espejo.
- Yo necesito ir al centro. A la calle del ayuntamiento. –Dijo la chica colocándose el pelo. 
 El chico no la paraba de mirar, era tan… Tonta. Aunque no la conociera de nada, se podía ver que era una de esas chicas malcriadas, que siempre estaba su papá dándole todo lo que quería.
-¿Y tú? Chaval que te estoy hablando. Sal de las nubes.
-Ah si, perdona. Déjeme donde ella, no importa.
- Está bien.- El taxista arrancó y se introdujo en el gran atasco de la carretera. Producido por la lluvia.
Los minutos pasaban y el silencio inundaba el taxi, cada uno mirando por una ventanilla, cada uno fijándose en el otro. 
Él giraba la mirada, su objetivo era ella. Observando cada detalle de su rostro, cada movimiento de su rojiza boca. Había algo que le atraía. ¿El qué? No sabía, le atraía su belleza. Esos grandes ojos que iban retocados con una raya negra y esa melena que le llegaba por los hombros. Niña tonta. 
Ella se daba cuenta y soltaba una suave sonrisa. Apoyando la barbilla en su mano, giraba la vista hacia él cuando apartaba su mirada. Se le quedaba mirando como movía sus ojos marrones por toda la ventanilla, fingiendo mirar la calle. Su corta melena negra le hacia un aspecto revolucionario. Ese look de joven alocado la llamaba la atención. Viejo posesivo.
Y por otro lado el taxista los observaba a los dos de vez en cuando. Le hacia gracia, observaba el juego de miradas que tenían. Jóvenes eternamente enamorados. Flechazos que llevan a esas cosas. Recordando su juventud, recordando como conoció a la mujer de su vida, con la que lleva cuarenta años casado, con la que había vivido lo mejor de su vida y lo sigue haciendo. Días felices. 
Los minutos se convirtieron en horas y el taxi avanzaba lentamente por ese atasco. Mientras que poco a poco los dos jóvenes se iban conociendo, hablando con el conductor, hablando de sus sueños. Sin parar con ese juego de miradas. Ese rato hizo parar el tiempo, las prisas.
-¿Osea que acabas de firmar un contrato con una cadena de música?
- Así es, por fin después de tanto tiempo podré dedicarme a lo que más me gusta. Adiós papeleos.
- Eso está bien. Yo estoy estudiando. 
- ¿Ah si? ¿El qué? – Le miró atento el chico. 
-Biología marina.
- Vaya. El mar es grande. – La chica soltó una gran carcajada. Su comentario era demasiado patético y a la vez gracioso. 
- Si, es grande, hasta ahí todos hemos llegado. – El chico la miró y sonrió. 
-Bueno es que yo mucho del mar no sé. Nunca me ha llamado la atención. 
- ¿Ah no? El mar es otro mundo, es un paraíso. 
- Vaya… Si tú lo dices te tendré que creer.
- Pues claro. Es más, si quieres algún día te llevaré al mar y verás lo maravilloso que es.
- ¿Debajo del mar?
-Pues claro. ¿Si no cómo lo vas a ver?
- Mejor no eh. Yo te lo agradezco pero tantos bichos peligrosos sueltos… como que no.
- Que no hombre, estarás conmigo ¿qué vas a temer?
-A que me muerdas. – La chica se le quedó mirando con una sonrisa, que él correspondió. 
- No te morderé pero te prometo que te llevaré. – Extendió su mano hacia él con una sonrisa.
- ¿Es una cita? – Dijo el chico agarrando su mano como muestra de cerrar el acuerdo. 
- Llámalo como quieras. Es un día en el que una chica que acabas de conocer en un taxi te enseñará el océano. 
- Y en donde el chico que ella acaba de conocer la invitará a comer.  – Los dos se miraron y ella afirmó con la cabeza mientras soltaba lentamente su mano. 
- Pues genial. ¿Dónde quedaremos? – Prosiguió él.
- En donde hemos cogido el taxi. ¿Te parece bien?
- Perfecto. 
Unos minutos después el taxi se paró y los dos se bajaron pagando al hombre. Se despidieron con dos besos y se giraron. Alejándose el uno del otro.  
- Mierda. – Retrocedió rápidamente para  preguntarla la hora pero ella ya no estaba. 
El chico la buscaba sin descanso, mirando por todos los lados pero no la encontraba. Se rindió y se fue. 
Segundos después ella volvió para buscarle. Corriendo. No lo encontraba así que esperó debajo de un tejadito de un edificio. 
Los minutos pasaban y él no estaba. La lluvia caía más fuerte, ya no podía salir, tenía que esperar. Pasó un rato y una figura a lo lejos se iba acercando a ella, iba corriendo. 
Por alguna razón su corazón pegó un salto.  ¿Era él? 

- No me dijiste hora. 
-Te estaba esperando. 
- Te estaba buscando. - La chica sonrió.











martes, 25 de septiembre de 2012

#Me acordé de ti

7 de diciembre. 

-Oye... respondeme a una cosa.
-¿A qué?
-Bueno te parecerá una cursilada pero la tengo que decir. -Le dijo agachando la cabeza, mirando al suelo.
- Suéltala, mujer. Suéltala.- Sonreía mirándola. Ella levantó la cabeza por unos segundos para mirarle, le daba vergüenza.Un poco, demasiado.
- ¿Para ti qué es la felicidad? - Le preguntó dibujando con sus pies cierculitos en la nieve.Él se calló por unos segundos, cambiando su sonrisa por una más seria.
-La felicidad... la felicidad..
- Si, la felicidad ¿para ti qué es?- Le volvió a insistir, esperando una determinada contestación. 
-Pues para mi supongo que es un nuevo juego de terror.- La miró sonriendo alegremente. - Si, eso si que es felicidad y que sea de los buenos, por supuesto. Nada de tonterías. -Ella le miraba atómica pero su expresión cambió por una sonrisa y afirmando con la cabeza. ''Disimula'' pensó. 
- ¿Y para ti?
- Pues para mi...um...  -Giró la cabeza mirando al cielo, viendo como copo de nieve caía en la nieve.
¿Que es la felicidad para mi? ''Para mi sería estar contigo siempre, a tu lado''. Pensaba.
- Pues para mi un libro de esos que me gustan a mi ... ya sabes.- Le miró sonriendo falsamente.Él sonreía igual afirmando con la cabeza como hizo ella antes. Los dos se dejaron de mirar por un momento y todo se mantuvo en silencio.
-Bueno ¿nos vamos? - dijo él levantándose del banco en el que estaban sentados. Ella miró la mano que él tenía extendida para que se la agarrara y caminaran juntos de vuelta a casa.
-Lo siento,  pero... - Rechazó su mano cerrando los ojos.- Para mi la felicidad es estar contigo siempre, hacernos adultos, ancianos, y reencarnarnos de nuevo juntos. No un libro de los que me gustan, ni cualquier cosa material... Supongo que cada uno piensa de manera diferente y sentirá su felicidad de otra manera pero hubiera preferido que hubieras dicho que la felicidad está conmigo, no que es un juego de terror. -Decía rápidamente mientras que él la miraba sonriendo. - Y no sé porque ahora sonries. No soporto que hagas esas cosas, sonríes cuando estás mal, cuando dices algo que me duele, cuando me mientes, cuando me dices la verdad. Sonríes por todo y a veces se hace molesto. -Se calló para coger aire y prosiguió, algo nerviosa. -A mi me gusta sonreír pero no sonrio tanto como tú. Eres un tonto, no ves nada de lo que me afecta pareces que pasas de todo  y lo más...
-¿Puedo hablar yo? - La interrumpió seriamente. 
Ella lo único que pudo hacer era asentir con la cabeza, una cosa era decirle lo que era la felicidad y otra era replicarle esas cosas. Tenía miedo de que se hubiera enfadado. 
- Para mi la felicidad no está en algo material y menos en un juego. Para mi la felicidad eres tú  pero ¿para qué decirlo? Ya te tengo, ya soy feliz. Además siempre soy el primero en decir ese tipo cosas y por una vez quería que lo dijeras tú. También tengo que decir que si sonrió es porque tendré algún motivo y ese motivo eres tú. Sonrió contigo, sonrío porque estás a mi lado.- Ella le miró por unos segundos y giró la mirada al suelo. 
Estaba feliz... sus palabras impactaron en su pecho ,calentando su corazón. Era feliz, muy feliz. 
Le dio la mano y caminaron juntos por el paseo. Dirección: El infinito.
Sabía que sería difícil estar juntos,sabía que aparecerían obstáculos. Sabía que seguiría siendo feliz, pero solamente a su lado.






Y así fue...

domingo, 23 de septiembre de 2012

21.# Me acordé de ti.

¿Recuerdas ese día de felicidad?

Un día como otro cualquiera.
El cielo estaba soleado y suavemente corría el viento poniendo en el ambiente una temperatura adecuada. Mientras que por la calle Emily iba andando para encontrarse con él, Simón. Teniendo en mente la pasada noche, aquella nota y como lloró hasta desahogarse por completo. Teniendo en su pecho las ganas de volver a verle, allí, en su pequeño lugar. 
Seguía caminando unos cuantos minutos ya que desde su nueva casa hasta donde vivía antes se tardaba. Quién iba a decir que pasarían tantas cosas en tan pocos años. Buenas y malas, más malas que buenas.
Por fin divisaba a lo lejos su instituto, aquel donde conoció a Mickel, aquel que hizo que las cosas se complicaran y seguirían complicándose. Cuando pasó por su lado se paró contemplándolo, recordando todos los momentos que pasó allí, todas las asignaturas que tuvo que aprobar para que años después estuviera sin nada. Sin saber que camino coger para poder avanzar. Desde siempre había sido así, sin saber qué hacer ni a dónde ir, sin saber decidir. ¿Por qué todo en estaba vida tenemos que elegir? Desde que nacemos elegimos : Respirar o no. Todo lo que nos rodea espera nuestra decisión. Pero ella seguía igual que siempre, sin elegir, esperando que ocurrirá. Aunque llegará el día que tenga que decidir que camino coger. 
Siguió para delante y miró el reloj, las doce menos cuarto. Había quedado con él a las doce y ya estaba apunto de llegar. Le tocaba esperar. 
Y allí estaba la parada de autobús y al lado el paso de peatones pero lo que más la sorprendió fue que en medio del paso de peatones estaba él, montado en su moto roja, esperándola con una sonrisa. Como en los viejos tiempos. Se quedó paralizada ¿era una broma? Porque si lo era no tenía gracia.  Simón la seguía mirando con una sonrisa mientras que ella se tapó la boca con las manos. No, no podía llorar. Sus ojos poco a poco se iban inundando mientras que en su mente los recuerdos la atacaban por todo los lados. Recuerdos de aquel día que se conocieron, aquel día que parecía sacado de una película romanticona, de aquellas que el protagonista se queda embelesado con la chica la primera vez que la ve.Algo irreal que nunca pasaría en la vida real, pero que a ella la pasó por casualidad. Por el destino. Recuerdos de cuando se convirtió en el motivo de su sonrisa. Recuerdos de cuando bailaron, de cuando la dijo que nunca dejara de soñar. Recuerdos de cuando vino a buscarla con aquella moto para estar juntos por siempre. ¿Lo haría otra vez? 
Poco a poco se iban resbalando las lágrimas por su rostro.
- ¿Vienes? - Decía él extendiendo la mano. Sus miradas no se apartaban. 
No sabía que hacer, tenía que elegir: ir con él o quedarse en tierra. ¿Por qué? ¿Qué consecuencias tendría irse con él? ¿Y qué pasaría si no lo hiciera? 
-No te arrepentirás. Sube, ven conmigo- Sonreía alegremente, cosa que a Emily la hacía dudar más.
Sus pies  no se movían del suelo mientras que él seguía con la mano extendida. Separada a metros de él se decidió. Sus pies se movieron lentamente pero él dejó de extender la mano. Salió corriendo. No quería mirar para atrás, no quería mirar su cara, no quería decidir más. Corría, corría por miedo a enfrentarse a todos sus recuerdos. A sus sentimientos. 
Simón al verla correr no sabía que hacer. ¿Por qué corría? ¿Por qué escapaba? Arrancó la moto y fue a buscarla. Estaba lejos pero la podía alcanzar, estaba a punto de tenerla al lado. 
- ¡Deja de correr Emily!- La gritaba con todas sus fuerzas, acercándose lo que podía hacia la acera. Pero ella no le hacía caso, seguía corriendo desesperada, llorando, esquivando a cualquiera. 
- ¡No lo entiendo! ¡¿De qué se supone que huyes?! Escapando no solucionarás nunca tus problemas. ¡Siempre has sido una cobarde! - Emily al oír lo último se paró en seco. Simón hizo lo mismo apartándose de la carretera y dejando la moto a un lado. Se bajó y fue hacia ella.
 -¿Por qué haces todo esto?- Emily no decía nada, solo respiraba fuertemente mientras que él la secaba las lagrimas con su manga. - Eres un poco cobarde.
- No lo soy... - Dijo en en voz baja.
- Desde que te conozco siempre has huido de algo ¿no? Huías de tu padre, de mi, de tus problemas. De todo. Afrontate a la realidad.- Emily agachó la mirada.- Ahora dime ¿ de qué huías esta vez? 
-¿ Por qué haces estas cosas Simón? - Le dijo mirándole a los ojos.
- ¿Qué cosas?
- Esas, de ponerte allí como hace años.- Simón soltó una pequeña sonrisa mirándola. 
- Porque los echaba de menos, supongo. ¿Tú no?- No dijo nada, solo le apartó la mirada. - ¿Te gustaría volver a ellos, Emily?
- No todo es tan fácil. 
- Si que lo es, lo que pasa que tú lo haces difícil. 
- Simón... no entiendes nada.- Decía acercándose al bordillo de la acera para sentarse.
- ¿ El qué no entiendo? - Se sentó junto a ella, cambiando la sonrisa.- ¿Qué me he perdido de tu vida?
- Todo. Te perdiste mis últimos años de adolescencia, como arruiné mi vida dejando los estudios, como me encontré con él... Como te echaba de menos. -Y por fin se atrevió a decírselo.
- ¿Cómo te encontraste con él? ¿Quién es él? - Dijo mirando al suelo, sabiendo que esa respuesta le haría daño, mucho daño.
- Si... te fuiste, me dejaste sola. Estuve sola, años.No pienses que me fui con él nada más perderte. 
- Emily... ¿quién es él?- Su tono de voz cambió. Casi nunca le había visto así. Se produjo un silencio entre los dos.
- Mickel...- Simón resopló. Miró a Emily a los ojos por unos segundos y apartó la mirada. 
- Entiendo.- Se levantó y se sacudió las manos para quitarse la suciedad de la acera.
- Pero Simón... lo mio con Mickel es...
- Da igual- No la dejó terminar.- No quiero saber más. Es normal, ese chaval siempre estaba detrás tuya, tuvo suerte. Aprovecha cada vez que me voy- Decía sonriendo falsamente. En cambio ella le miraba preocupada. ¿Qué había hecho? No sabía había hecho bien o mal en decírselo.
-Yo.. lo siento.
- No, tranquila. Lo siento yo por haberte dejado. Era normal, pasaron años y al parecer el único que esperaba por ti he sido yo.Tampoco es que no tuviera nada, lo admito he tenido algunas chicas pero nunca serio. Así que no te disculpes. -Decía rápidamente. Estaba enfadado, nervioso o molesto, no lo sabía ni él. Pero sabía que esto podía con él. 
- Entiendo...- Solo sabía decir eso. ¿Qué le podía decir? Tampoco es que le agradara mucho que hubiera estado con otras chicas pero ella había hecho lo mismo con Mickel. ¿Qué sentía? 
- Mira Emily... - Decía más calmado. -Me tengo que ir... Esto me ha pillado de sorpresa. Lo siento. Hablamos otro día.
Se dirigió hacia su moto y se montó. Se miraron por última vez hasta que  arrancó. Emily seguía sentada en la acera y veía como poco a poco se perdía entre los coches. Hasta que al final le perdió de vista. La había fastidiado como siempre. ¿Le había perdido para siempre?  Sentía una gran presión en el pecho. Tenía miedo. 
Se tapó la cara con las manos y cerró los ojos, desahogándose. Mientras que él pensaba en ella, pensando en que hacer. ¿Huir o luchar? 






miércoles, 19 de septiembre de 2012

Lo mio es mio. Lo tuyo es tuyo

Te odio. 
            
                 A ti, a tus comparaciones.
                                                  
                                                             A tus normas.

A tus ''lo hago por tu bien''
                                                                           A tus propios sueños a lo que llamas mis sueños.


Déjalo. Déjame. Quiero mis sueños, no los tuyos. Quiero mi vida, no la tuya.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Si esperas, desesperas.

Te quedas sentado mirando por la ventana del autobús, que te lleva a una dirección concreta. Miras las calles esperando algo. Como si algo pudiera pasar, algo que te saque de tu rutina.
Algo que te haga recordar ese día, que aunque no sea nada especial quede en tu mente.
Siempre esperamos cosas. Cosas que deseamos, cosas insignificantes, cosas importantes. Y nunca ocurre nada de lo que quieres, es más, ocurre todo lo contrario u ocurre cuando  menos te lo esperas. 

¿A qué esperas exactamente? 

Yo espero una palabra, que nunca llega. ¿Por qué? Porque la espero y desgraciadamente sé que nunca llegará. Pero ¿qué hago? Sigo esperando hasta que llegue de improvisto. Hasta que aparezca cuando menos me lo espere. Hasta que deje de esperar. 










                                                                                                                                   Lo siento.

Llévame contigo.

A veces quisiera desaparecer. ¿Entiendes?
Miles de problemas acechan mi mente, miles de discusiones, gritos, sueños sin cumplir. Sonrisas borradas por lágrimas.  Como todo el mundo, supongo. ¿Y sabes una cosa? Uno de esos días me gustaría que yo por un instante sea tu atención. Si, se que suena egoísta, pero ¿a ti no te gustaría que cuando estuvieras mal hubiera alguien que te animara? ¿Que hiciera todo lo que estuviera en su mano solo para sacarte un sonrisa? Dime: ¿No te sentiría feliz? 
En cambio... todo es diferente. Te escuchan pero no dicen nada al respecto, no hacen nada. Agradeces que estén ahí pero por un lado sientes que... que no es suficientes. 
Solo quiero que me mires y sonrías. Sin palabras, no hacen falta ya que se las lleva siempre el viento. Solo mírame  agárrame la mano y con tu mirada dime que todo estará bien. Que tú estarás siempre ahí, a mi lado. 



   
                         Aunque no estés físicamente.

viernes, 14 de septiembre de 2012

20.# Me acordé de ti

Miles de personas en el mundo y solo ella entró en tu vida. 

¿Sabes eso que dicen que cada persona es única? Cada persona que te rodea es especial, es única, es la única que puede aportar algo en ti con un simple pestañeo. Por ser diferente, por su manera de ser, por su manera de pensar, por ser ella. Por llevar su nombre con su sonrisa.

''¿Confiarías en mi si te dijera que podría hacerte feliz? '' Palabras que llegan a su corazón lentamente. Palabras con miles de  significados y en cambio con único sentimiento.
No para de leerlo de arriba a bajo y nada. Ningún nombre, ni señal conocida, solo una simple carta en su buzón. Pero ¿por qué en su mente llega una persona? Solo podría ser él ¿no? Que ella supiera nadie conocía  a parte de él  con ese lado tan detallista, tan... romántico. ¿Qué podría hacer? 
Sentada en el sofá del salón lee la carta, una, dos y más veces. Y esta plenamente convencida que es él, así que... su única salida es ¿llamarle? 
-Vamos Emily... es él, definitivamente.- Decía acercándose al móvil, teniendo en mano la pequeña nota.Suspira antes de marcar su número y pulsa el botón verde. Los pitidos suenan, Emily estaba convencida de que ya no lo cogería. Entonces a la hora de despegarse el teléfono de la oreja, su voz suena.
- ¿Si? - Enseguida se volvió a poner el teléfono en la oreja, algo nerviosa.
- Eh.. hola. Soy yo, Emily. Que de tiempo.- Decía algo tímida.
- ¡Ah hola! Bueno no tanto, mira que nos vimos la semana pasada. Me ha alegrado que me llamarás, te extrañaba. - Por algún motivo sonrío, poniéndose algo roja.
- ¿E-enserio? No sé es que me daba un poco de corte. Osea no de corte, de corte ¿entiendes? Corte de... Bueno da igual.- Intentó cambiar de tema antes de que se hicieran un lío sus palabras y acabara diciendo algo inapropiado.Se calló por un momento escuchando como se reía al otro lado de la linea. Le encantaba esa risa.
- Te lías ¿eh?- Decía riendo levemente, mientras que ella no paraba de jugar con un mechón de pelo. Parecía como si hubieran vuelto a esos tiempos de atrás, donde se pasaban horas enteras hablando por teléfono, donde abrazaba su almohada pensando que era él mientras escuchaba su risa. Donde las preocupaciones solo eran que ponerse para el día siguiente y que beso le daría. 
-Si bueno... que escucha. Por lo que te llame era porque... - Hizo una pequeña pausa tumbándose encima de la cama, mirando al techo. Realizando una única pregunta: ¿Y si él ha sido y será el único que me podría hacer feliz? -Porque... si que confiaría.- Se produjo un pequeño silencio, llegándose a producir un silencio incómodo. - ¿E-estás?
- Si, si perdona. Pero es que estaba pensando en lo que me acabas de decir. 
- ¿Por qué?
- Bueno es que... no sé de lo que me estás hablando la verdad. - Soltó una pequeña risa, sin intentarla ofender.
-¿Cómo que no? - Emily enseguida se incorporó sentándose en la cama.- Pues te hablo de la pequeña nota en mi buzón. Esa que me mandaste.
- ¿Qué? 
- Pues eso.
- Emily creo que te equivocas... 
- ¿Cómo? - El miedo en su cuerpo aumentó por algún motivo. ¿Cómo que no había sido él? ¿Entonces quién?
- Pues eso... Yo por desgracia no sé en donde vives. Lo siento, pero no soy el que te la mandó.
- A-ah vale... - Su mirada se perdió en el infinito, pensando quién podría llegar a ser. Quién quería hacerla feliz y preguntandoselo por un pequeña nota de esa manera.
-  Y... ¿qué ponía en la nota?- Emily enseguida reaccionó e intentó hacer como si nada.
- Pues nada, era que si confiaría en él para hacerme ... - ''Feliz'' Apareció en su mente, pero su boca se lo borró.- Para hacerme la manicura.
- ¿Manicura? ¿Y por qué pensaste en mi?
- Pues.. porque eres un chistoso. Bueno tengo que colgar ya, mañana hablamos. - Sus ganas de desaparecer de esa situación aumentaban. Metió la pata y hasta el fondo, se llevó un chasco.
- Oye.. ¿ te puedo ver mañana? Me gustaría verte.- La contestó con un tono dulce.
-¿Mañana? Por la mañana ¿te vale? Es que por la tarde me reúno con uno de una discográfica.
-Perfecto. A las 12
- Perfecto. Bueno pues hasta mañana. 
- Hasta mañana Pelirroja. Te quiero. -Sonrió con sus últimas dos palabras
- Y yo... - Dijo por lo bajo. Enseguida colgó mientras que los dos sonrieron, él por sus palabras y ella por no saber hacer otra cosa. 
Se tumbó de nuevo en la cama boca arriba, observando el techo. Observando como se ilusionó con una nota, como se ilusionó pensando que había sido él, Simón. Pensando que él podría hacerla feliz, recordando cada año. Los minutos pasaban, hasta que se convirtió en horas. Preguntándose... preguntándose cómo pudo existir el destino, quién lo pudo crear y cómo puede llegar a unir a personas tan separadas, tan diferentes.

'' -Oye… ¿te gustaría bailar ?
- Pero si no hay música.
- Tengo el móvil, bailemos como en la película. Tú y yo bajo la lluvia, ahora que no pasa ningún coche.
- No hay lluvia, además ¿y si nos atropellan?
–Nunca permitiré que te pase nada malo. Usa la imaginación Emily, piensa que estamos tú y yo solos en este mundo y que está lloviendo...Solo quiero que me quieras como yo te quiero, mi princesa.

- Si es un sueño no quiero despertar...
–No despiertes mi princesa, sigue soñando. ''

Lentamente y sin que se diera cuenta, estaba recordando los viejos tiempos, los años vividos, recordando todo lo que habían sido,los dos. Recordándolo con lágrimas en su rostro. 
- No quise despertar nunca... y desperté. ¿Por qué? Me prometiste que no permitirías que me pasara nada malo... - Decía entre sollozos, abrazando lentamente a la almohada. - ¿Por qué te fuiste? ¿Por qué cogiste ese tren? Y.. y ¿por qué yo intenté olvidarme de ti y no pude esperarte? - Sus lágrimas aumentaban, protegiendo su rostro entre la almohada. -Te amo, idiota. Te amo, te amo, te amo. Fui tonta, por acabar así. Fui tonta por pensar que nuestras promesas se cumplirían, por pensar que sería tu única princesa, tu única compañera. Fui tonta...Por creer en ti. 






-Pero... ahí es cuando me puedo dar cuenta de que si no te hubiera conocido no sé que hubiera pasado conmigo, no sé que hubiera sido de mi, de ti. De nuestra felicidad. Ahí es cuando me doy cuenta de que siempre has sido lo más importante para mi y lo seguirás siendo. Aunque intente olvidarte, aunque te alejes de mi, aunque nos separe la distancia. Siempre estaré unida a ti, porque... por alguna razón nos hemos encontrado ¿no?