martes, 27 de noviembre de 2012

Tu pupila es azul,y cuando ríes,
su claridad suave me recuerda
al trémulo fulgor de la mañana
que en el mar se refleja.

domingo, 25 de noviembre de 2012

¿Es eso? Pues lo siento.

Toda mi vida fui comparada por ella. Toda mi vida tras la sombra de ella.Y vosotros solo me lo restregabais, cada cosa que hacía mal, cada cosa que hacía diferente me comparabais con ella. 
Ahora igual. Si es así, si es porque sea tan diferente es algo que os molesta, lo siento.
Siento ser diferente, siento pensar diferente. 
Siento tener gustos diferentes, querer ser de mayor una cosa diferente. 
Siento no parecerme a ella en nada. Vestir diferente, mirar el mundo de manera diferente que ella, que vosotros. Pero ... ¿es por eso qué tenéis que ser así conmigo? 
A nadie le gusta oír ciertas palabras de algunas bocas.Yo no  soporto escucharlas de las vuestras.
Sufro ¿no lo veis?  
Todo lo que hago para ti no es suficiente, todo lo que te demuestro. Cada ilusión que tengo tú la rompes, tú me haces soltar lágrimas. ¿Por qué? Dices que me quieres, lo sé. Pero entonces por qué dices esas cosas. Por qué me sigues comparando. ¿¡Por qué nada es suficiente para ti! ?


26.#Me acordé de ti.

Y aquí volvemos a aparecer. 

Guarda una foto tras otra. Guarda sus recuerdos, aquellos que esparció hace unas horas por toda la cama. Aquellos que quiso guardar para recordar. ¿Y ahora? Los vuelve a guardar, ya los recordó.Días enteros recordando hecho vividos. Recordando, guardando... Guardándolos en una pequeña caja, una caja azul.

-No sé para que tuvimos que sacarlos de nuevo. Tras todo esto... 
-La verdad, tienes cosas muy bonitas.
-Ya... son demasiados recuerdos bonitos juntos.
-¿Y los malos?
-Esos los meto en la papelera.
-Bueno, como todos.
-¿ Tú también los metes en la papelera?
-¿Yo? No, más bien los meto en mi cabeza.En un rincón.Pero todos tenemos recuerdos malos.
-Pues vaya... -Un suspiro les acompañó.
-La verdad, si yo fuera tú. -Decía mientras la acercaba una foto de la cama.- Si yo fuera tú, me quedaría con  todos estos recuerdos. 
-¿Y qué hago con los demás? -La cogió y la guardó en la caja azul.
- ¿Los demás?
-Sí, si decido haré daño.
- ¿Prefieres hacerte daño a ti misma antes que al resto? -Se produjo un silencio, mientras sus miradas no se apartaban.
-Yo no sé lo que hacer...
- Sí lo sabes y yo también sé lo que harás. Los demás no, pero tú y yo si. Y creo que no es mala esa decisión.
-Pero es difícil... -Agachó la mirada, sin poder pensar.
- Dime Emily ¿acaso no tienes el valor suficiente? 















Un sorbo, tras otro. Miles de miradas  a su compañero de enfrente, está dispuesto a decirlo sin importarle nada más. Quiere dejar de pensar en los demás y pensar en él. Quiere ganar él.

-Entonces el sábado tendría que llegar al aeropuerto por la mañana ¿no?
-Ajá. 
- ¿Pero a qué hora sale el vuelo?
- Pues a la de siempre.
- Joder Steven, tío. Dile ya al chaval a qué hora tiene que ir, que no vamos a estar aquí todo el día- La mirada fulminante que le tiró hizo que no volviera a abrir más la boca.
-Em sí. Lo siento. A ver, la salida del vuelo es a las 10 y llegarías a las 2 o así. 
- Imposible ¡pero si el campeonato es a las 12!
-¿Qué? A mi me dijeron que era a las 6 de la tarde.
-Pues no, mira lo pone en el folleto. -Le puso el papel en toda la cara, con nervios al ver que nada salía como él quería.- Esto es una mierda, enserio. Yo necesito estar en ese campeonato. Es muy importante. Y lo sabes.
-Ya ves tú si nada más que es campeonato de monopatines...-Susurró Robert por lo bajo, pensando que nadie lo iba  a oír.
-Skeat, se llama skeat. No monopatín. -Mickel le miraba seriamente,si estuvieran en la calle ya se hubiera llevado un golpe por su comentario.
- Robert, por favor cállate ya.
-Bueno bueno yo ya me callo. Lo siento, papá. - Dijo soltando una sonrisa burlona mientras se balanceaba en la silla. 
-Mickel tranquilízate. Si eso cogemos el vuelo del viernes y ya está. -Prosiguió Steven, mientras miraba el folleto. 
-Ya, pero es que ese día le había prometido a Emily llevarla a un concierto de no sé quién, que se hace en el parque. 
¿ De ''no sé quién''? Steven apretaba las manos debajo de la mesa. Si él fuera Mickel sabría más que de sobra el grupo de su chica. Repugnancia sentía ante la suerte que tenían algunos y no darle importancia. Robert miraba la situación con una sonrisa, todo esto le hacía gracia. Ver a su amigo y a su contrincante juntos, mereció la pena perderse la cita con esa camarera.
- Es una imitación.
- ¿Eh? 
- Que lo que se hace en el parque, no es un grupo en concreto sino que es un artista callejero que toca las canciones de un grupo. 
-Aaanda, si vale. Ya sé.
-Sí, ya sabes. -Los dos se miraron fijamente. Mientras que Robert los observaba a los dos. 
-¡DUELO DE MIRADAS! -Los dos se giraron hacia Robert que se estaba levantando del asiento. -Bueno, yo ya me voy. Que ya se ha acabado mi cita. Asi que.. Adiós. No os matéis en mi ausencia. -Y con una despedida con la mano salió del bar en el que estaban.
Solos los dos, seguían mirándose sin decir nada. Desafiándose. 
-¿Algún problema? -Rompió el hielo Mickel.
-No, solo que me molesta lo poco que te interesas por lo que tienes.
-¿Perdona?
- Lo que oyes.
Al oir las frías palabras de Steven, Mickel soltó una risa y se colocó mejor en el asiento.
-¿Y tú qué sabes si me intereso o no?
-Bueno, supongo que una persona que se interesa por lo que tiene no permitiría que otros jugasen con lo suyo.
-¿Qué?
Steven se calló por un momento,mejor no soltar lo del otro chico.Sino mejor hablar de lo que él quiere.
-Pues que te la voy a quitar.
-¿Desde cuándo Emily se ha convertido en un objeto? 
-Desde que dejaste de interesarte por ella.
-Si te hace ilusión intentarlo.. pero que sepas que no lo conseguirás.
-¿Estás seguro?
- Tss. Y parecías tonto.-Mickel se levantó poniendo el dinero de su café en la mesa. -Que sepas que acabarás mal.
- Yo solo te lo he advertido, de que voy tras ella.
-Y yo solo te restriego de que está conmigo.
Steven no le apartaba la mirada aunque esas palabras le dolieran. Iba a ir a por ella y bajarle esos humos al otro. 
-Hasta luego, campeón. -Prosiguió Mickel, mientras se alejaba de la mesa.
-Lastima  que no sepas que hay alguien con más posibilidades que yo tras ella. -Susurró por lo bajo soltando una falsa sonrisa. 


sábado, 24 de noviembre de 2012


¿Qué es poesía?, dices, mientras clavas en mi pupila tu pupila azul.
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?
    Poesía... ¡eres tú!

lunes, 12 de noviembre de 2012

25#.Me acordé de ti.

Solamente me limitaba a caminar, siguiendo a la multitud. Sin darme cuenta de que la multitud eras tú.

Te tumbas en la cama, arropada hasta la cabeza, protegiéndote. Protegiéndote de esos monstruos que salen de los armarios, de los fantasmas de los espejos , del mundo. Las persianas cerradas y la puerta de la calle con la llave echada, estás protegida de todo excepto de tu mente. Tu botella de agua en la mesilla de tu habitación por si te entra sed a cierta hora de la madrugada y así no tener que enfrentarte a la oscuridad del largo pasillo. Escuchas ruidos y cierras enseguida los ojos, sin darte cuenta de que poco a poco te vas quedando dormida.
Pero mientras duermes no estás sola. Dime Emily: ¿De qué tienes miedo? 
Esa pregunta azota en tu cabeza, pobre muchacha. ¿De qué tienes miedo? 
Apareces en un fondo blanco que te absorbe, te atrapa por un túnel el cual pasan imágenes. Imágenes que conoces ¿De qué tienes miedo? 
Una,dos, infinitas. ¿La puedes reconocer?
-Claro. 
Pues cuéntame Emily, cuéntame ¿de qué tienes miedo?
-Veo una aproximándose a mi no muy rápido y otra detrás, vienen en fila. Vienen muchas. La primera... la primera es una niña.
Sigue contando, sigue.
-Está en una casa ¡en un jardín! Montada en un columpio no para de balancearse  Por su cara parece feliz. Hay gente de fondo, gente mayor. Viene hacia mi. La niña es pequeña ¿cinco años? Si, creo que si. Parece feliz...
¿De qué tienes miedo?
- ¡Viene otra, pasan muy rápido!
Cuéntame, cuéntame. 
- ¡Hay nieve! Mucha.Que bonito. Toda la calle esta cubierta de nieve, blanca... blanca como la niña. ¿Es la misma? Si, pero es más mayor.
Cuéntame cuéntame. ¿De qué tienes miedo?
-¿Por qué tarareas esas cosas?
Cuéntame, cuéntame.
- La niña no parece feliz, es más su cara es de tristeza. Viste un abrigo negro, va muy de negro. No es lo normal en una niña. A su lado está un hombre ¿vestido de uniforme? Es un hombre no muy mayor, es joven.Yo le echaría unos treinta y algo. Su cara tampoco muestra alegría, se le ve triste.Muy triste... Rodea a la niña con su brazo, los dos miran al suelo.La abraza fuerte, intentando no mostrar su tristeza. No me gusta.. no quiero esta. ¡OTRA!
¿De qué tienes miedo?
- ¡De nada! En esta la niña es más mayor. ¡Siempre es la misma! Ahora se la ve normal. Va con una mochila y su pelo le llega por la espalda, a su lado pero separadas de ella van otras chicas. ¿La marginan? Mira al suelo, no para de mirar al suelo mientras anda y aveces las mira de refilón. Ellas se separan y se van con sus padres.Si, ella... ella no... ella sigue andando sin mirar atrás ni a los lados.Siempre al suelo...
¿De qué tienes miedo?
-Viene otra... Vuelve a estar ella con un equipaje... su padre la espera en el coche, mientras ella se despide de la habitación en la que está.
¿Y la madre?
-No hay madre... no tiene. 
Cuéntame. ¿Y los amigos?
- No están en la puerta, parece que se va para no volver pero no hay nadie. 
¿De qué tienes miedo?
-En esta, ella ya es mayor sale de su casa con la mochila... y cruza un paso de peatones. ¿Esto qué es?
Cuéntame
-Llega una moto... En la siguiente está ella y el chico, son felices...
¿De qué tienes miedo?
- Y en la siguiente vuelven a estar felices, riéndose, agarrados de la mano... En la siguiente él ya no está pero aparece otro diferente... Ella no está feliz, quiere al primero. En la siguiente vuelve el primero ella está feliz pero en la que viene vuelve a desaparecer lejos. En la sigu... Basta por favor.
Cuéntame cuéntame ¿De qué tienes miedo?
- Ts...
Cuéntame. Siguen pasando...
- En la siguiente... en la siguiente está sola, sin nadie, parece que está bien así pero no es así.En la que viene ya es mayor y aparece el anterior chico parece que sonríe.
Parece, parece.
-Pero no... Las siguientes son igual pero la diferencia es que ella está rodeada de otra gente, diferente a la anterior. No está su padre, ni el primer chico que conoció. Gente nueva...  
¿De qué tienes miedo? 
-Ella quiere a los de siempre no a los nuevos...En las que viene... ¡Está él! El primero. Ella parece feliz
¿Parece?
- Lo es... sonríe, le recuerda a la gente que extraña.Le recuerda al frío y a la vez cálido pasado que tanto extraña. Ella quiere ese tiempo.
¿De qué tienes miedo?
-¡De nada!
¿De qué tienes miedo?
- ¡Ya te lo he dicho! ¡Cállate! ¡Para de tararear me pones de los nervios!
Cuéntame, ¿de qué tienes miedo?
-Miedo.. ¡Miedo de perderles... de volver a perder a lo que más quiero!¡No quiero perderle más! Quiero mi pasado, quiero a mi madre, quiero a mi padre. Quiero...
¿Qué quieres? 






 -¡Eh, espera! ¡Viene una final! 
Cuéntame, cuéntame.
-... ¿Eso de verdad ocurrirá? ¿Eso es lo que me espera?
Shhhh... No cuentes, no llores. 

Y lentamente abres los ojos lleno de lágrimas pero no te mueves, estás en la misma posición. No quieres asomar la cabeza, vuelves a cerrar los ojos y te vuelves a dormir.

Dime Emily: ¿De qué tienes miedo? 

jueves, 1 de noviembre de 2012

24.# Me acordé de ti

Y ser felices para siempre.

-''Esto es fácil Emily, si rellenas este papel todo tu futuro estará resuelto. Al menos por un largo periodo de tiempo. ''
Sus lágrimas iban cayendo poco a poco, dejando largas líneas negras por su mejilla. Su camiseta ya parecía un cuadro moderno, con miles de colores y todos a lo loco. Con miles de sentimientos.
Todo se le complicaba, cada segundo que pasaba cada problema que se le acumulaba. Seguía andando por la calle con la cabeza bajada, mirando a sus pies. Mirando tras el charco de sus ojos. Se hacía paso entre la multitud, perdiéndose entre ellas. Convirtiéndose en un bulto más.
Estaba confusa.

Hace media hora.

- Por fin llegas, pensaba que no vendrías ya. - Dijo Steven levantándose del asiento para saludarla.
- Si hombre, te dije que llegaría. - Contestó a la vez que sus mejillas se juntaron en forma de saludo.
-Por favor siéntate.-Señaló a la silla de enfrente mirándola. Emily asintió con la cabeza y se sentó, dejando su mochila de cuero marrón en la otra silla.
- Bueno, ¿y ahora qué?
- Pues muy fácil. Firma aquí y todo estará asegurado- Le dijo acercándola el papel que le cambiaría la vida.
- Pero antes de firmar. ¿Quieres tomar algo?- Prosiguió. Ella asintió con la cabeza y se acercó el papel.
-Sí, un café por favor.
- Está bien y por favor, léelo mientras y ya... me firmas. - La sonrió mientras se levantaba para pedir los dos cafés.
Emily le miraba de refilón como se iba alejando y se dispuso a leer el contrato. Su primer contrato de verdad, su primera puerta abierta para avanzar. Miles de letras construían ese papel, miles de frases liosas, que no entendía. Pero en su mente se podía resumir con una: Bienvenida al estrellato.
Seguía leyendo poco a poco, hasta que por fin llegó al final de la hoja. Sus ojos brillaban observando el papel y sus manos temblorosas lo dejaron caer.Y con un pestañeo rápido se levantó cogiendo la mochila.El tiempo paró y sus ojos se dirigieron a él, a la vez que sus piernas salían por la puerta de la cafetería. Alejándose de aquel lugar.
Minutos más tardes el tiempo volvió a correr y al llegar a la mesa con los dos cafés, vio que ya no estaba. Vio que dejó el papel en medio de la mesa, roto, echo a cachos y en medio de todos esos cachos esa nota. Aquella que recibió en su buzón. Steven dejó las dos tazas en la mesa y se sentó echándose las manos  en la cabeza, echando un suspiro interminable.
Porque no fue bueno escribirle al final del papel las mismas palabras que la escribieron en aquel papel del buzón. No era buena idea y menos en ese tipo de situación.

Pasado los minutos decidió ir a buscarla, decidió contarla todo. Decidió no quedarse atrás. Dejando el dinero en la mesa, cogió su abrigo y corrió a por ella, como un chaval de dieciséis años.
Esquivando a cualquier persona y buscando por todo su alrededor iba él, mientras que ella seguía avanzando por la multitud, sin prisa, sin dirección, con sus manos en los bolsillos de aquel abrigo amarillo.Sus ojos no paraban de buscarla en cada chica que adelantaba. Y al final la localizó,localizó a esa pelirroja con abrigo amarillo, la cual destacaba entre todos.Corrió sin parar a por ella, cogiéndola del brazo y poniéndose enfrente suya, mirándola a los ojos. Podía ver que su expresión era seria, mirándole sin ningún movimiento en sus labios.
- Emily, te lo puedo explicar.- Decía a la vez que cogía aire. Ella mantenía el silencio, solo observándolo. -  Esa nota... No, empecemos por el principio.- Dijo alborotándose el pelo.- Emily, me gustas.
Sus miradas se encontraron, pero ella enseguida la apartó mirando al suelo.Sin saber que decir, que hacer, solo callada.
- Emily, cuando te vi en esa tienda de música me llamaste la atención. Y fue un fastidio que justamente promocionaba a tu novio. Fue un gran fastidio... Pero no te pude sacar de la mente... Y sé que no soy el único. Te vi, te vi con aquel fotógrafo. - La expresión de ella cambió y por dentro de sus bolsillos sus manos no paraban de hacer fuerza. El silencio se puso entre ellos y él por dentro se estaba maldiciendo.Mientras que la gente pasaba sin observar y otros en cambio miraba de refilón. Las calles llenas de gente y ellos dos en medio de una acera, con el cielo nublado y el viento azotando sus cabellos.
-Olvida eso. - Prosiguió.- Ese no es el caso.Yo no sé tu historia, te conocí cuando ya eras madura, sé poco de ti. Lo que me solías contar cuando íbamos a tomar café para hablar de música. Emily... la verdad no sé cómo he llegado a este punto. Esto puede sonar cursi... patético diría Robert- Soltó una leve sonrisa entre esas líneas.- Pero todo el mundo tiene su corazoncito y por eso te escribí esa nota sin decir quien era. Por eso te la mandé anonimamente pero escrita a mano. Porque yo pensaba que sabrías algo o que al menos yo podría aparecer en tu mente como posible admirador, pero al parecer no fue así... - Decía mirando al suelo. Esta vez la expresión de Emily cambió, le miraba dulcemente, como si fuera un cachorrito. Cosa que Steven no sabía como tomárselo pero era mejor que la otra expresión. - Y bueno... menos mal que tenía otra copia del contrato. - Los dos se miraron sonriendo. Y ella poco a poco iba separando sus labios.
- Gracias... - Y con esta última palabra empezó a avanzar, separándose de él. Se giró para observarla y cuando estaba un tanto lejos la advirtió.
- ¡Esto no significa que me vaya a rendir! ¿Me oyes? ¡Esto era para que supieras que tienes otro camino por el que elegir! - Gritó con todas sus fuerzas hacia ella, la cual no se dio la vuelta, solamente sonrió para si misma.
-¡ Ha sonreído ! - Gritó un niño pequeño que había observado la escena desde el principio.El cual siguió a Emily para observarla. La gente de la calle que recién pasaba por allí se asustó, mientras que el resto, aquellos que lo contemplaron todo, como si fuera una película murmuraban entre ellos lo bonito que era. Que aveces esas cosas no solo pasan en las películas. Que aveces el amor está escondido en quien menos te lo esperas.
Y con otra sonrisa y guiñándole el ojo al niño, se giró Steven. Con un poco de esperanzas y con ganas de empezar un juego nuevo.